Al acostarse y al entregarse al sueño.

San José dormido

Padre, te amo; ven, Divina Voluntad a reposar en
mi sueño, y extiende tu descanso sobre todas las
criaturas.
Quiero, oh Jesús, dormir en tu Voluntad, y Tú ven
a dormir en mí, y haz que encuentres en mí tu cama
y tu reposo para repararte por todas las ofensas
que recibes de las criaturas. Haz, oh Jesús, que
cuando mi mente te dé la pequeña lucecita de mi
último pensamiento, lo dé en tu Voluntad, para
que encierre en ti todos los pensamientos de las
criaturas, y selle en sus mentes la luz de tu Gracia, y
así, al despertarse, todas resurjan del pecado.

Oh Jesús mío, antes de dormirme quiero poner
en tu Voluntad mis pensamientos, para que besen
los tuyos y sigan pensando y obrando con tu misma
inteligencia, para hacer correr tus pensamientos en
favor de todas las criaturas. Que mis pensamientos
tengan vida en tu mente y que permanezcan
en continua actividad con los tuyos, besándote
continuamente y reparando como Tú mismo
reparas...
Mis deseos, oh Jesús, besan los tuyos, y los
dejo en tu Voluntad a que deseen con tus mismos
deseos el bien de todos y tu Gloria.
Mi voluntad besa la Tuya, y permanece en ti
queriendo lo que Tú quieres. Y como tu Querer
corre en favor de todos, así el mío corra en ti con la
intención de abrazar a todos y de encerrar a todas
las criaturas en tu Querer, para que ninguna más
se separe de ti.
Mi amor besa el Tuyo en tu Voluntad, y permanece
en Ti amando como Tú mismo amas, y así, amando
en Ti seré el amor de todos a tu Corazón.  

Mi amor besa el Tuyo en tu Voluntad, y permanece
en ti amando como Tú mismo amas, y así, amando
en ti seré el amor de todos a tu Corazón. Mi corazón  
besa el Tuyo, y encerrándose en ti quiere hacer lo que 
hace tu Corazón, que todos sus latidos sean besos 
continuos que te endulcen las amarguras que recibes 
de las criaturas.

 

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