Trabajo de Jesús en el Alma

Imagen de Mariu

 

Volumen 11.- Mayo 25, 1916

Trabajo de Jesús en el alma. Como es necesaria la correspondencia para poder producir frutos abundantes.

Continuando mi habitual estado, estaba toda afligida, especialmente porque en días pasados el bendito Jesús me hizo ver que soldados extranjeros invadían Italia y la gran carnicería que causaban en nuestros soldados, los ríos de sangre, de los cuales Jesús mismo tenía horror.
 
Mi pobre corazón me lo sentía despedazar por el dolor y le decía a Jesús: “Salva a mis hermanos, tus imágenes, desde dentro de ese lago de sangre y no permitas que ninguna alma caiga al infierno.
 
” Y viendo que la Divina Justicia encenderá más su furor contra las pobres criaturas, yo me sentía morir; entonces Jesús casi para distraerme de estas escenas tan desgarradoras me ha dicho:

“Hija mía, es tanto el amor con que amo a las almas, que no apenas el alma se decide a darse a Mí, Yo la circundo de abundante Gracia, la acaricio, la conmuevo, la hago recogida, la doto de gracias sensibles, de fervores, de inspiraciones, de necesidades del corazón, y entonces el alma viéndose tan agraciada comienza a amarme, hace como un fondo de oraciones en su corazón, de prácticas piadosas y se decide a ejercitarse en las virtudes, todo esto forma un prado florido en el alma, pero mi Amor no queda contento con las solas flores, sino que quiere frutos y por eso comienza a hacer caer las flores, es decir, la despoja del amor sensible, del fervor y de todo lo demás para hacer nacer los frutos.
 
Si el alma es fiel, continúa sus prácticas piadosas, sus virtudes, no toma gusto de ninguna otra cosa humana, si no piensa en sí sino sólo en Mí, confía en Mí, con esto pondrá el sabor a los frutos; con la fidelidad hará madurar los frutos, y con su valentía, tolerancia y tranquilidad los hará crecer y serán frutos abundantes, y Yo, el Celestial Agricultor cosecharé estos frutos y haré de ellos mi alimento, y plantaré otro huerto más bello y más florido en el que nacerán frutos heroicos, que arrancarán de mi corazón gracias inauditas.
 
Pero si es infiel, desconfiada, se agita, toma gusto de las cosas humanas, etc., los frutos serán acerbos, insípidos, amargos, sucios y servirán para amargarme y hacerme retirar del alma.”