CARTAS DE LUISA

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                                                            CARTAS DE LUISA  
 
 
“Contesto a vuestra cariñosísima carta, y pido a Jesús que os dé siempre nuevas gracias, nueva 
luz, para hacer comprender a todos lo que es vivir en el Querer Divino.
 
Oh, cómo lo suspira Jesús, y llega hasta a llorar, porque quiere que conozcamos la Santa Voluntad
Divina, para que reine y domine en todo el mundo, y porque es decreto de la Trinidad Sacrosanta
que la Divina Voluntad se haga en la tierra como se hace en el Cielo.
 
Como fué decretada la Creación y la  Redención, así está decretado el Reino de la Divina Voluntad
sobre la tierra; y por éso hará uso de todos los medios, cogerá a la criatura por todos los lados, con
castigos terribles, con milagros estrepitosos, para hacer que esto llegue.
 
Llegará a tanto, que el primero en sacrificarse será Jesús: se pondrá a la cabeza de todos nuestros
actos, para hacer que todos corran en el mar de la Divina Voluntad.
 
Y si Jesús nos esta castigando es por esto precisamente: porque las criaturas, especialmente
la parte religiosa, en vez de dejarse coger por Jesús por medio de amor, como El quería, se ha
hecho coger por medio de castigos Pobre Jesús, cuánto sufre y cómo suspira y llora que las
criaturas no Le piden ni Le insisten a que les conceda el Don de vivir en la Voluntad de Dios!
  
Y si encuentra alguna, la toma en brazos, hace fiesta, se siente como un Rey victorioso que, 
aunque ha tenido que combatir durante seis mil años recibiendo heridas y derrotas, ahora 
finalmente ha hecho su primera conquista, y victorioso se la disfruta y llama a todo el Cielo, a 
que festejen su primera victoria; y en tanto que hace fiesta, pone a disposición de esa criatura su 
Santidad, su Amor, su Luz, sus Gracias, y le da el derecho en su Patria Celestial
 
De manera que aún estando en la tierra, ella es poseedora de la Patria Celestial, y puede decir:
yo hago en la tierra lo que se hace en el Cielo; es más, ellos gozando y siendo felices, y yo haciendo
las nuevas conquistas que sirven para llevar nuevas alegrías al Cielo.
 
Por tanto, decid a todos que no existe cosa más grande ni prodigio más estrepitoso que el vivir
en el Querer Divino; nosotros nos ponemos a disposición de Dios, y El se pone a disposición nuestra,
hasta hacernos formar tantos Jesús por cuantos actos hacemos en su Santa Voluntad.
 
Los mares del Querer Divino no son conocidos todavía. Si los conocieran se arrojarían al mar
del Divino Querer para hacer vida perenne en El.
 
Por éso, pidamos y esperemos: Jesús tiene los siglos en su poder; lo que no hace hoy, lo hará mañana,
porque hoy las mentes están ciegas; mañana encontrará olas que puedan soportar la luz de la Divina
Voluntad, y hará lo que no ha hecho hoy. 
 
saludando, os dejo a todos en el mar inmenso del Querer Divino.  
 
 
 
                                                                              La pequeña hija del Querer Divino “
 

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