Oración de Reparación y correspondencia por la Redención

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En el camino de Regreso a casa del Padre, una de las prácticas más importantes es la de aprender a Orar en la Divina Voluntad, no se trata de decir o de leer determinadas oraciones o expresiones de Luisa, que tal vez se puedan aprender hasta de memoria, por mas que sean para nosotros modelos en su contenido; ni mucho menos es aprender un método.  Se trata mas bién de un espíritu, que determina una nueva actitud del alma.  La cual se reviste de los mismos sentimientos y modos divinos de actuar de Jesucristo.

 

Oracion de Reparación y correspondencia por la Redención.

Desciendo a lo bajo de ese vacío para corresponder a mi Jesús por la obra de la Redención, y como si encontrase en acto todo lo que Él hizo, quiero darle mi correspondencia de todos los actos que deberían haber hecho todas las criaturas si lo hubieran esperado y recibido en la tierra, y después, como si me quisiera transformar toda en amor por Jesús, vuelvo a mi estribillo y digo: 

“Te amo en el acto de descender del Cielo e imprimo mi ‘te amo’ en el acto en que fuiste concebido,

‘Te amo’ en la primera gota de sangre que se formó en tu Humanidad,

‘Te amo’ en el primer latido de tu corazón, para sellar todos tus latidos con mi ‘te amo’;

‘Te amo’ en tu primer respiro, ‘te amo’ en tus primeras penas, ‘te amo’ en tus primeras lágrimas que derramaste en el seno materno; quiero corresponder tus oraciones, tus reparaciones, tus ofrecimientos con mi ‘te amo’, cada instante de tu Vida lo quiero sellar con mi ‘te amo’;

‘Te amo’ en tu nacimiento, ‘te amo’ en el frío que sufriste, ‘te amo’ en cada gota de leche que chupaste de tu Mamá; intento llenar con mis ‘te amo’ los pañales con los que tu Mamá te envolvió;

Extiendo mi ‘te amo’ sobre de aquella tierra en la cual tu querida Mamá te recostó en el pesebre, y tus ternísimos miembros sintieron la dureza del heno, pero más que heno la dureza de los corazones; mi ‘te amo’ en cada gemido tuyo, en todas tus lágrimas y penas de tu infancia; hago correr mi ‘te amo’ en todas las relaciones, comunicaciones y amor que tuviste con tu Mamá;

‘Te amo’ en todas las palabras que dijiste, en el alimento que tomaste, en los pasos que diste, en el agua que bebiste;

‘Te amo’ en el trabajo que hiciste con tus manos;

‘Te amo’ en todos los actos que hiciste en tu vida oculta;

Sello mi ‘te amo’ en cada acto interior tuyo y penas que sufriste;

Extiendo mi ‘te amo’ sobre aquellos caminos que recorriste, en el aire que respiraste, en todas las predicaciones que hiciste en tu Vida pública;

Mi ‘te amo’ corre en la potencia de los milagros que hiciste, en los Sacramentos que instituiste, en todo

Oh mi Jesús, aun en las fibras más íntimas de tu corazón imprimo mi ‘te amo’ por mí y por todos. 

Tu Querer me hace todo presente, y yo nada quiero dejarte en que no esté impreso mi ‘te amo’; tu pequeña hija de tu Querer siente el deber, de que si otra cosa no sabe hacer, al menos tengas un pequeño ‘te amo’ mío por todo lo que has hecho por mí y por todos. 

Por eso mi ‘te amo’ te sigue en todas las penas de tu Pasión, en todos los escupitajos, desprecios e insultos que te hicieron;

Mi ‘te amo’ sella cada gota de tu sangre que derramaste, cada golpe que recibiste, en cada llaga que se formó en tu cuerpo, en cada espina que traspasó tu cabeza, en los dolores acerbos de la crucifixión, en las palabras que pronunciaste sobre la cruz, hasta en tu último respiro intento imprimir mi ‘te amo’;

Quiero encerrar toda tu Vida, todos tus actos con mi ‘te amo’; por todas partes quiero que Tú toques, que veas, que oigas mi continuo ‘te amo’.  Mi ‘te amo’ no te dejará jamás, tu mismo Querer es la vida de mi ‘te amo’.

 

 

Las horas de la Pasión son las mismas oraciones de Jesús.

 

 Estaba pensando en las horas de la Pasión escritas, y en que como están sin indulgencias, quien las hace no gana nada, mientras que hay tantas oraciones enriquecidas con tantas indulgencias.

Mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús, todo benignidad me ha dicho:

 “Hija mía, con las oraciones indulgenciadas se gana alguna cosa, en cambio las horas de mi Pasión, que son mis mismas oraciones, mis reparaciones y todo amor, han salido propiamente del fondo de mi corazón. ¿Has acaso olvidado cuántas veces me he unido contigo para hacerlas juntos y he cambiado los flagelos en gracias para toda la tierra?

Por eso es tal y tanta mi complacencia, que en lugar de la indulgencia le doy al alma un puñado de amor, que contiene precio incalculable de infinito valor, y además, cuando las cosas son hechas por puro amor, mi Amor encuentra en eso su desahogo, y no es indiferente que la criatura dé alivio y desahogo al Amor de su Creador”. Vol. 11 6 de Septiembre de 1913.

 

 

A cada pensamiento sobre la Pasión, el alma toma luz de la Humanidad de Jesús.

 

 Continuando mi habitual estado, mi adorable Jesús se hacía ver todo circundado de luz que le salía de dentro de su Santísima Humanidad, que lo embellecía en modo tal de formar una vista encantadora y raptora, yo quedé sorprendida y Jesús me dijo:

 

 “Hija mía, cada pena que sufrí, cada gota de sangre, cada llaga, oración, palabra, acción, paso, etc., produjo una luz en mi Humanidad capaz de embellecerme en modo tal, de tener raptados a todos los bienaventurados.

Ahora, el alma a cada pensamiento de mi Pasión, a cada condolencia, a cada reparación, etc., que hace, no hace otra cosa que tomar luz de mi Humanidad y embellecerse a mi semejanza, así que un pensamiento de más de mi Pasión, será una luz de más que le llevará un gozo eterno”. Vol. 11 del 23 de Abril de 1916

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