La Voluntad de Dios es buena, es la Bondad misma

Imagen de Mariu

El Santo Padre Benedicto XVI, en su “Lectio divina” del 10 de marzo 2011, hablando a los sacerdotes de la diócesis de Roma, ha dicho, comentando las palabras de San Pablo a los presbíteros de Efeso (Hechos de los Apóstoles, 20,17.38): «…

“No me he echado nunca atrás de lo que podía ser útil, con el fin de predicaros e instruiros” (v. 20). San Pablo vuelve, después de algunas frases, de nuevo a este punto y dice:

“No me echado atrás ante el deber de anunciaros toda la Voluntad de Dios” (v. 27).

Esto es importante: el Apostol no predica un Cristianismo “à la carte”, según gustos personales, no predica un Evangelio según las propias ideas teológicas preferidas; no rehuye el compromiso de anunciar toda la Voluntad de Dios, incluso la voluntad incómoda, inclusoi temas que personalmente no son tan agradables.

Es nuestra misión de anunciar toda la Voluntad de Dios, en su totalidad y última sencillez.

Pero es importante el hecho de que debemos instruir y predicar –como dice aquí San Pablo– y proponer realmente la Voluntad de Dios por completo.

Y pienso que si el mundo de hoy tiene curiosidad de conocer todo, tanto más deberíamos nosotros ser curiosos por conocer la Voluntad de Dios: ¿qué otra cosa podría ser más interesante, más importante, más esencial para nosotros que conocer qué es lo que quiere Dios, conocer la Voluntad de Dios, el Rostro de Dios?

Esta curiosidad interior debería ser también nuestra curiosidad de conocer mejor, de un modo más completo, la Voluntad de Dios.

Debemos responder y despertar esta curiosidad en los demás: la de conocer de verdad toda la Voluntad de Dios y conocer así cómo podemos y cómo debemos vivir, cuál es el camino de nuestra vida.

Por tanto deberíamo hacer conocer y comprender –en la medida de lo posible– el contenido del Credo de la Iglesia, desde la creación hasta la venida del Señor, hasta el mundo nuevo.

La doctrina, la liturgia, la moral, la oración –las cuatro partes del Catecismo de la Iglesia Católica– indican esta totalidad de la Voluntad de Dios.

Y es también importante no perdernos en los detalles, no dar la idea de que el Cristianismo sea un paquete inmenso de cosas que aprender.

En último análisis es sencillo:

Dios se ha mostrado en Cristo. Pero entrar en esta sencillez –yo creo en Dios que se muestra en Cristo y quiero ver y realizar su Voluntad– tiene contenidos, y, conforme a las situaciones, entramos en detalles más o menos, pero es esencial que se haga comprender por una parte la simplicidad última de la fe.

Creer en Dios como se ha mostrado en Cristo, es también la riqueza interior de esta fe, las respuestas que da a nuestras preguntas, incluso las respuestas que en un primer momento no nos gustan y que sin embargo son la vía de la vida, el verdadero camino.

En la medida que entramos en estas cosas aun no tan agradables para nosotros, podemos comprender, empezamos a comprender que es realmente la Verdad.

Y la Verdad es bella.

La Voluntad de Dios es buena, es la Bondad misma…» 

Artículo de: Padre Pablo Martín Sanguiao.

EL MILAGRO MÁS GRANDE

 LUISA: …Jesús, saliendo de mi interior, poniendose de pie, apoyaba los pies sobre la parte de mi corazón y, agitando la mano, que más que el sol irradiaba luz, gritaba fuerte:

“¡Venid, venid todos, ángeles, santos, habitantes de la tierra, generaciones todas, venid a ver los prodigios y el más grande milagro nunca visto, mi Querer que obra en la criatura!”

A la voz sonora, melodiosa y fuerte de Jesús, que llenaba Cielos y tierra, los Cielos se han abierto y todos han acudido en torno a Jesús y me miraban, para ver cómo obraba la Divina Voluntad.

Todos se quedaban extasiados y le daban gracias a Jesús por tal exceso de su Bondad.

Yo estaba súmamente confusa y humillada y le he dicho: “Amor mío, ¿qué haces? Me parece que quieres mostrarme a todos, para que todos me señalen; ¡qué vergüenza siento!” Y Jesús:

“Ah, hija mía, es mi Querer, que quiero que todos conozcan e indiquen como nuevo Cielo y medio de nueva regeneración; tú quedarás como sepultada en mi Voluntad…” (Volumen 15°, 5 de Enero 1923) 

 

 Libro de Cielo Volumen 32  del 29 de Abril de 1933   Lo que Jesús le dice a Luisa:

“Hija mía bendita, tú debes saber que es tanto nuestro Amor y el deseo ardiente de tener junto con Nosotros a la criatura, que no apenas creada le asignamos el puesto regio en nuestra Voluntad Divina, por lo tanto, cada una de las criaturas tiene su puesto de honor en nuestra morada divina, así que su principio, su primer acto de vida, tanto en la eternidad como en el tiempo, es en nuestro Fiat; ella no estaba en el mundo y Nosotros la amábamos, y mirándola con amor, no sólo le dábamos el puesto, sino que poníamos en su cortejo a nuestro Amor, nuestra Santidad, nuestra Potencia, Luz y Belleza, ella es la noble princesa que desciende de la altura de los Cielos para navegar el exilio, pero nuestro Querer no la deja, desciende junto con ella, se cierra a su alrededor, navega el exilio junto con ella, en cada acto que hace, pena o alegría, o encuentro, pone en ellos su primer acto divino, a fin de que mantenga su nobleza y su estado de princesa, y cuando la ha llenado de todos los bienes, tanto que no tiene más espacio donde poner más bienes, la lleva nuevamente al Cielo, en las alturas de las esferas, y como triunfador la muestra a toda la corte celestial.
 
 Es esto lo que quiere hacer y sabe hacer mi Voluntad Divina de la criatura, pero con nuestro dolor vemos que en cuanto desciende en el exilio, no piensa más en su puesto regio, ni en la nobleza de su origen, y quisiera desvincularse de nuestra Voluntad, que más que tierna madre la lleva estrechada entre sus brazos, y sirviéndose de las puertas de los sentidos que le hemos dado, desciende en lo bajo de su voluntad humana; estas puertas se las habíamos dado para que volviera a subir a Nosotros, a fin de que desde su exilio pudiese hacer sus escapaditas al seno de su Creador; ella en cambio se sirve de ellos para hacer sus escapaditas en las miserias, en las debilidades, en las pasiones, las cuales le quitan su nobleza y no se reconoce más que es la princesa del Cielo, sino la sierva de la tierra.
 
 Pero a pesar de esto no cerramos nuestras puertas, las cuales son nuestro Amor, nuestra paterna Bondad, nuestra compasiva Misericordia, las expectativas que hacemos, y no apenas vemos que cierra sus puertas para venir en nuestra Voluntad, vamos a su encuentro, abrimos las nuestras, y mirándola de bella fea, con los vestidos de princesa desgarrados, sucios, no le hacemos ningún reproche, sino con compasión toda paterna le decimos:
 
 ‘¿Dónde has estado?  Pobre hija, cómo te has reducido, ¿has visto cuánto mal has hecho con vivir en lo bajo de tu voluntad humana, desunida de la nuestra?  Has caminado sin guía, sin luz, sin alimento, sin defensa, por eso no lo hagas más, a fin de que encontrándote rehagas el bien perdido.’
 
 Nosotros lo sabemos, que la criatura sin nuestra Voluntad Divina no puede hacer ningún bien, es como si quisiera ver sin ojos, caminar sin pies, vivir sin alimento.  Por eso sé atenta en no salir jamás de mi Querer Divino si quieres encontrar la fuerza, la luz, el apoyo y a tu mismo Jesús a tu disposición.”