Divinas intenciones de Jesús en su Pasión

Imagen de Mariu

Jesús por medio de Luisa nos hace partícipes de los motivos mas íntimos que tuvo para vivir su Pasión por nosotros, el conocerlos nos abre una nueva dimensión de su Sacrificio, es para nosotros muy doloroso ver a Jesús sufrir tan atroces tormentos, y no son pocos los que prefieren pasar por alto esta parte de la vida de Jesús, privándose de los copiosos frutos que reporta el meditar su Pasión,  a muchos Santos les compartió los suplicios sufridos por amor al genero humano, no falto a quienes les participara sus estigmas, ya sea visibles e invisibles.

Es a La Sierva de Dios Luisa Piccarreta, a quien le descorre del todo el velo que cubría este misterio, haciéndola un nuevo Heraldo de su Pasión, nuestra visión sobre los hechos a través de los relatos de Luisa, se aclara y cuando entendemos que cada uno de sus Actos vividos en sus últimas 24 Horas, nos pertenecen y son una medicina, que nos sana de nuestras miserias e infidelidades, nos libera de las cadenas del pecado que nos ha mantenido  esclavizados y sobre todo cuando descubrimos el amor que encierra cada instante de estos hechos, comprendemos su verdadero valor, más siendo esto tan grande y maravilloso no le bastó y en los exesos de su amor,  al darnos a conocer todo esto nos invita a ofreecerlos en su Divina Voluntad por nuestros hermanos, ayudando así a su salvación. 

A través de los diferentes capítulos del Libro del Cielo, que aquí tienes a continuación  te invito a meditar con atención estas Sagradas y Divinas Revelaciones.

 

De las 8 a las 9 de la noche

CUARTA HORA

La Cena Eucarística

 

Jesús dió en la última Cena el puesto de honor a Luisa, entre El y Juan. A todos se dió como alimento, representado por el cordero, queriendo de nosotros cada cosa convertida en alimento de amor para El. La Voluntad es responsable y depositaria de todo lo que hacemos.

 

   Estaba pensando en el momento en el que mi dulce Jesús tomaba la última cena con sus discípulos, y mi amable Jesús en mi interior me ha dicho:

   “Hija mía, mientras cenaba con mis discípulos, no era sólo a ellos a quienes tenía a mi alrededor, sino a toda la familia humana, una por una las tenía junto a Mí, las conocí todas, las llamé por su nombre; también te llamé a ti y te di el puesto de honor entre Juan y Yo y te constituí pequeña secretaria de mi Querer, y mientras dividía el cordero ofreciéndolo a mis apóstoles, lo daba a todos y a cada uno.  Aquel cordero desvenado, asado, cortado en pedazos, hablaba de Mí, era el símbolo de mi Vida y de cómo debía reducirme por amor de todos, y Yo quise darlo a todos como alimento exquisito que representaba mi Pasión, porque todo lo que hice, dije y sufrí, mi amor lo convertía en alimento del hombre, ¿pero sabes tú por qué llamé a todos y les di el cordero a todos?  Porque también Yo quería el alimento de ellos, cada cosa que hicieran quería que fuese alimento para Mí, quería el alimento de su amor, de sus obras, de sus palabras, de todo”.

   Y yo:  “Amor mío, ¿cómo puede ser que se convierta en alimento para Ti nuestro obrar?”

   Y Jesús:  “No es sólo de pan que se puede vivir, sino de todo aquello a lo que mi Voluntad da la virtud de poder hacer vivir, y si el pan alimenta al hombre es porque Yo lo quiero.  Ahora, lo que la criatura dispone con su voluntad formarme con su obrar, esa forma toma su obrar, si de su obrar quiere formarme el alimento, me forma el alimento; si de su obrar quiere formarme amor, me da el amor; si reparación, me forma la reparación; y si en su voluntad me quiere ofender, con su obrar me forma el cuchillo para herirme, y tal vez aun para matarme”.

   Después ha agregado:  “La voluntad en el hombre es lo que más lo asemeja a su Creador, en la voluntad humana he puesto parte de mi inmensidad y de mi Potencia, y dándole el puesto de honor la he constituido reina de todo el hombre y depositaria de todo su obrar.  Así como las criaturas tienen cajas para conservar sus cosas para tenerlas custodiadas, así el alma tiene su voluntad para conservar y custodiar todo lo que piensa, lo que dice y lo que obra, ni siquiera un pensamiento perderá.  Lo que no puede hacer con el ojo, con la boca, con las obras, lo puede hacer con la voluntad; en un instante puede querer mil bienes o mil males, la voluntad hace volar el pensamiento al Cielo, en las partes más lejanas y hasta en los abismos; a la criatura se le puede impedir que obre, que vea, que hable, pero todo esto lo puede hacer en la voluntad, y todo lo que hace y quiere forma un acto y lo deja en depósito en su mismo querer; y como la voluntad se puede extender, ¿cuántos bienes y cuántos males no puede contener?  Por eso, entre todo quiero el querer del hombre, porque si tengo esto, la fortaleza está vencida”. Vol. 13 de Oct. 9 de 1921.

 

De las 9 a las 10 de la NOCHE

QUINTA HORA

Primera Hora de Agonía en el Huerto de Getsemaní

 

Con las palabras de Jesús en el huerto: 

“No se haga mi voluntad sino la Tuya”, acordó con su Padre Celestial que la Voluntad Divina tomara su puesto de honor en la criatura.

 

 Estaba pensando en las palabras de Jesús en el huerto cuando dijo:  “Padre, si es posible pase de Mí este cáliz, pero, non mea voluntas, sed Tua Fiat”.  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

 “Hija mía, ¿crees tú que fue el cáliz de mi Pasión por el cual decía al Padre:  ‘Padre, si es posible pase de Mí este cáliz?’  No, absolutamente no, era el cáliz de la voluntad humana que contenía tal amargura y plenitud de vicios, que mi voluntad humana unida a la Divina sintió tal repugnancia, terror y espanto, que grité: 

‘Padre, si es posible pase de Mí este cáliz’.  Cómo es fea la voluntad humana sin la Voluntad Divina, la cual casi como dentro de un cáliz se encierra dentro de cada criatura; no hay mal en las generaciones del cual ella no sea el origen, la semilla, la fuente, y Yo, viéndome cubierto por todos estos males que ha producido la voluntad humana, frente a la santidad de la mía me sentía morir, y habría muerto de verdad si la Divinidad no me hubiera sostenido.  ¿Pero sabes tú por qué agregué, y por tres veces:  ‘Non mea voluntas, sed Tua Fiat?’  Yo sentía sobre de Mí todas las voluntades de las criaturas juntas, todos sus males, y a nombre de todas grité al Padre:  ‘No se haga más la voluntad humana en la tierra, sino la Divina; la voluntad humana sea desterrada y la Tuya reine’.  Así que desde entonces, y lo quise hacer desde el principio de mi Pasión, porque era la cosa que más me interesaba y la más importante, la de llamar a la tierra el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra.  Yo era el que a nombre de todos decía:  ‘Non mea voluntas, sed Tua Fiat’.  Desde entonces Yo constituía la época del Fiat Voluntas Tua sobre la tierra; y con decirlo por tres veces, en la primera la impetraba, en la segunda la hacía descender, en la tercera la constituía reinante y dominadora; y con decir:  ‘Non mea voluntas, sed Tua Fiat’, Yo intentaba vaciar a las criaturas de su voluntad y llenarlas de la Divina.

 Antes de morir, porque no me quedaban más que horas, Yo quise contratar con mi Padre Celestial mi primera finalidad por la cual vine a la tierra, que la Divina Voluntad tomara su primer lugar de honor en la criatura.

El sustraerse de la Voluntad Suprema había sido el primer acto del hombre, y por lo tanto nuestra primera ofensa, todos sus demás males entran en el orden secundario, y Yo debí primero realizar la finalidad del Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra, y después formar con mis penas la Redención, porque la misma Redención entra en el orden secundario; es siempre mi Voluntad la que tiene el primado sobre todas las cosas, y si bien de los frutos de la Redención se vieron los efectos, pero fue en virtud de este contrato que Yo hice con mi Padre Divino, el que su Fiat debía venir a reinar sobre la tierra, realizando la verdadera finalidad de la creación del hombre y mi finalidad primaria por la cual vine a la tierra, que el hombre pudo recibir los frutos de la Redención, de otra manera habría faltado el orden a mi sabiduría; si el principio del mal fue su voluntad, a ésta debía Yo ordenar y restablecer, reunir Voluntad Divina y humana, y si bien se vieron primero los frutos de la Redención, esto dice nada; mi Voluntad es como un rey, que si bien es el primero entre todos, llega al último, precediéndolo por su honor y decoro sus pueblos, ejércitos, ministros, príncipes y toda la corte real. 

Así que primero eran necesarios los frutos de mi Redención para hacer encontrar la corte real, los pueblos, los ejércitos, los ministros, a la altura de la Majestad de mi Voluntad.

 ¿Pero sabes tú quién fue la primera en gritar junto Conmigo:  ‘Non mea voluntas, sed Tua Fiat’?  Fue mi pequeña recién nacida en mi Voluntad, mi pequeña hija, que tuvo tal repugnancia, tal espanto de su voluntad, que temblorosa se estrechó a Mí y gritó junto Conmigo:  ‘Padre, si es posible pase de mí este cáliz de mi voluntad’, y llorando agregaste junto Conmigo:  ‘Non mea voluntas, sed Tua Fiat’. 

¡Ah! sí, estuviste tú junto Conmigo en aquel primer contrato con mi Padre Celestial, porque se necesitaba al menos una criatura que debía hacer válido este contrato, de otra manera, ¿a quién darlo?  ¿A quién confiarlo? 

Y para volver más segura la custodia del contrato, te hice don de todos los frutos de mi Pasión, formándolos a tu alrededor como un ejército formidable, que mientras hace su cortejo real a mi Voluntad, hace guerra encarnizada a la tuya, por eso, ánimo en el estado en el que te encuentras, quita el pensamiento de que Yo pueda dejarte, esto sería en menoscabo de mi Querer, siendo que tengo el contrato de mi Voluntad depositado en ti. 

Por eso estate en paz, es mi Voluntad que te prueba, que quiere no sólo purificarte sino destruir aun la sombra de tu voluntad, por eso con toda paz sigue el vuelo en mi Querer, no te preocupes por nada, tu Jesús hará de manera que todo lo que pueda suceder dentro y fuera de ti, hará resaltar mayormente mi Voluntad, y ensanchará en ti los confines de la mía en tu voluntad humana; soy Yo quien llevará la batuta en tu interior, para dirigir todo en ti según mi Querer. 

Yo no me ocupé de otra cosa sino sólo de la Voluntad de mi Padre, y como todas las cosas están en Ella, por eso me ocupé de todo; y si enseñé alguna oración, no fue otra sino que la Divina Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra, pero era la oración que encierra todo. 

Así que Yo no giraba sino sólo en torno a la Voluntad Suprema, mis palabras, mis penas, mis obras, mis latidos estaban llenos de Voluntad Celestial.  Así quiero que hagas tú, debes girar tanto en torno a Ella, hasta hacerte quemar por el aliento eterno del fuego de mi Voluntad, de manera que pierdas cualquier otro conocimiento, y no sepas otra cosa, sino sólo y siempre mi Querer”.Vol. 16  Enero 4 de 1924.

 

De las 10 a las 11 de la noche

SEXTA HORA 

Segunda hora de agonía en el Huerto de Getsemani

 

 La Stma. Trinidad ha querido formar su Imagen en el alma, dotandola de las tres potencias.  Dolor de Jesús en el Huerto de los olivos, al ver deformada esta Imagen.

 

 Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en el dolor que sufrió mi dulce Jesús en el huerto de Getsemaní, cuando se presentaron ante su santidad todas nuestras culpas, y Jesús todo afligido, en mi interior me ha dicho:

 “Hija mía, mi dolor fue grande e incomprensible a la mente creada, especialmente cuando vi la inteligencia humana deformada, mi bella imagen que hice reproducir en ella, no más bella, sino fea, horrible. 

Yo doté al hombre de voluntad, inteligencia y memoria; en la primera refulgía mi Padre Celestial, el cual como acto primero comunicaba su potencia, su santidad, su altura, por lo cual elevaba a la voluntad humana invistiéndola de su misma santidad, potencia y nobleza, dejando todas las corrientes abiertas entre Él y la voluntad humana, a fin de que siempre más se enriqueciera de los tesoros de mi Divinidad; entre la voluntad humana y la Divina no había tuyo ni mío, sino todo en común, con acuerdo recíproco, era imagen nuestra, cosa nuestra, así que ella nos reflejaba, por lo tanto nuestra Vida debía ser la suya, y por eso constituía como acto primero su voluntad libre, independiente, como era acto primero la Voluntad de mi Padre Celestial, pero esta voluntad cuánto se ha desfigurado, de libre se ha vuelto esclava de vilísimas pasiones. 

¡Ah! es ella el principio de todos los males del hombre, no se reconoce más, cómo ha descendido de su nobleza, da asco mirarla.

 Después, como acto segundo concurrí Yo, Hijo de Dios, dotando al hombre de inteligencia, comunicándole mi sabiduría, la ciencia de todas las cosas, a fin de que conociéndolas pudiese gustar y hacerse feliz en el bien.  Pero, ¡ay de Mí!  Qué mar de vicios es la inteligencia de la criatura, de la ciencia se ha servido para desconocer a su Creador.

 Y después, como acto tercero concurrió el Espíritu Santo, dotándolo de memoria, a fin de que recordándose de tantos beneficios, pudiera estar en continuas corrientes de amor, en continuas relaciones, el amor debía coronarla, abrazarla e informar toda su vida. 

Pero cómo queda contristado el Eterno Amor!  Esta memoria se recuerda de los placeres, de las riquezas y hasta de pecar, y la Trinidad Sacrosanta es puesta fuera de los dones dados a su criatura. 

Mi dolor fue indescriptible al ver la deformidad de las tres potencias del hombre, habíamos formado nuestra morada en él, y él nos había arrojado fuera”.Vol. 14 Abril 8 de 1922

 

 

De las 11 a las 12 de la noche

SEPTIMA HORA

Tercera hora de agonía en el Huerto de Getsemani

 

 

La triple Pasión que Le dieron a Jesús el Amor, el pecado y los hombres.

 

Estaba pensando en la Pasión de mi siempre amable Jesús, especialmente en lo que sufrió en el huerto, entonces me he encontrado toda sumergida en Jesús y Él me ha dicho:

 “Hija mía, mi primera Pasión fue el amor, porque el hombre al pecar, el primer paso que da en el mal es la falta de amor, por lo tanto, faltando el amor se precipita en la culpa; por eso, el Amor para rehacerse en Mí de esta falta de amor de las criaturas, me hizo sufrir más que todos, casi me trituró más que bajo una prensa, me dio tantas muertes por cuantas criaturas reciben la vida.

 El segundo paso que sucede en la culpa es defraudar la gloria de Dios, y el Padre para rehacerse de la gloria quitada por las criaturas me hizo sufrir la Pasión del pecado, esto es, que cada culpa me daba una pasión especial; si la pasión fue una, el pecado en cambio me dio tantas pasiones por cuantas culpas se cometerán hasta el fin del mundo; y así se rehizo la gloria del Padre.

 El tercer efecto que produce la culpa es la debilidad en el hombre, y por eso quise sufrir la Pasión por manos de los judíos, esta es mi tercera Pasión, para rehacer al hombre de la fuerza perdida.

 

 Así que con la Pasión del amor se rehizo y se puso en justo nivel el Amor, con la Pasión del pecado se rehizo y se puso a nivel la gloria del Padre, con la Pasión de los judíos se puso a nivel y se rehizo la fuerza de las criaturas. Todo esto lo sufrí en el huerto, fue tal y tanto el sufrimiento, las muertes que sufrí, los espasmos atroces, que habría muerto de verdad si la Voluntad del Padre hubiera llegado a que Yo muriera”. Vol. 11 Enero 22 1913

 

 

De la 1 a las 2 de la mañana

NOVENA HORA

Jesús, atado, es hecho caer en el torrente Cedrón

 

 La caída de Jesús en el torrente Cedrón.

 

 Después continué meditando cuando mi amable Jesús fue arrojado por los enemigos al torrente Cedrón. El bendito Jesús se hacía ver en un aspecto que movía a piedad, todo bañado con aquellas aguas puercas y me ha dicho:

 “Hija mía, al crear el alma la vestí de un manto de luz y de belleza; el pecado quita este manto de luz y de belleza y la cubre con un manto de tinieblas y de fealdad, volviéndola repugnante y nauseante, y Yo para quitar este manto tan nauseabundo que el pecado pone al alma, permití que los judíos me arrojaran en este torrente, donde quedé como recubierto dentro y fuera de Mí, porque estas aguas pútridas me entraron hasta en las orejas, en las narices, en la boca, tanto, que los judíos tenían asco de tocarme.

¡Ah, cuánto me costó el amor de las criaturas, hasta volverme nauseabundo a Mí mismo!” Vol. 11 enero 22 1913.

 

 

De las 5 a las 6 de la mañana

DECIMATERCERA HORA

Jesús en la Prisión

 

 

Jesús atado y solo en la tétrica prisión.

Significado de aquellas tres horas, en espera del Alba, acompañado por Luisa.

Su prisión en los sagrarios. Avaricia con Jesús.

 

Esta noche la he pasado en vigilia, y mi mente frecuentemente volaba a mi Jesús atado en la prisión, quería abrazarme a aquellas rodillas que temblaban por la cruel y dolorosa posición en la que los enemigos lo habían atado, quería limpiarlo de aquellos salivazos con los que lo habían ensuciado.  Pero mientras esto pensaba, mi Jesús, mi vida, se ha dejado ver como entre densas tinieblas, en las cuales apenas se descubría su adorable persona, y sollozando me ha dicho:

 “Hija, los enemigos me dejaron solo en la prisión, atado horriblemente y en la oscuridad, así que en torno a Mí todo era densas tinieblas; ¡oh!, cómo me afligía esta oscuridad, tenía las vestiduras bañadas por las sucias aguas del torrente cedrón, sentía la peste de la prisión y de los salivazos con los que estaba cubierto, tenía los cabellos en desorden, sin una mano piadosa que me los quitara de los ojos y de la boca, las manos atadas por las cadenas, y la oscuridad no me permitía ver mi estado, ay de Mí, demasiado doloroso y humillante. 

¡Oh, cuántas cosas decía este mi estado tan doloroso en esta prisión!  En la prisión estuve tres horas, con esto quise rehabilitar las tres edades del mundo: 

La de la ley natural, la de la ley escrita, y la de la ley de la gracia; quería liberarlos a todos, reuniéndolos a todos juntos y darles la libertad de hijos míos.  Con estar tres horas quise también rehabilitar las tres edades del hombre:  La niñez, la juventud y la vejez, quise rehabilitarlo cuando peca por pasión, por voluntad y por obstinación.  ¡Oh! cómo la oscuridad que veía en torno a Mí me hacía sentir las densas tinieblas que produce la culpa en el hombre, ¡oh! cómo lo lloraba y le decía:  “Oh hombre, son tus culpas las que me han arrojado en estas densas tinieblas, las cuales sufro para darte la luz, son tus infamias quienes así me han ensuciado, a las cuales la oscuridad no me permite ni siquiera ver; mírame, soy la imagen de tus culpas, si quieres conocerlas míralas en Mí”.

También debes saber que en la última hora que estuve en la prisión despuntó el alba, y por las fisuras entró algún resplandor de luz, ¡oh! cómo respiró mi corazón al poderme ver, mi estado tan doloroso, pero esto significaba cuando el hombre cansado de la noche de la culpa, la gracia como alba se pone en torno a él, mandándole resplandores de luz para llamarlo, por eso mi corazón dio un suspiro de alivio, y en esta alba te vi a ti, mi amada prisionera, a quien mi amor debía atar en este estado, y que no me habrías dejado solo en la oscuridad de la prisión, sino que esperando el alba a mis pies, y siguiendo mis suspiros, habrías llorado Conmigo la noche del hombre; esto me alivió y ofrecí mi prisión para darte la gracia de seguirme. 

Pero otro significado contenía esta prisión y esta oscuridad, y era mi larga permanencia en la prisión en los tabernáculos, la soledad en la cual soy dejado, en la que muchas veces no tengo a quién decir una palabra o darle una mirada de amor; otras veces siento en la santa hostia la impresión de los toques indignos, la peste de manos purulentas y enfangadas, y no hay quien me toque con manos puras y me perfume con su amor, y cuántas veces la ingratitud humana me deja en la oscuridad, sin la mísera luz de una lamparita, así que mi prisión continúa y continuará. 

Y como ambos somos prisioneros, tú prisionera en tu lecho sólo por amor a Mí, y Yo prisionero por ti, atemos, con las cadenas que me tienen atado, a todas las criaturas con mi amor, así nos haremos compañía recíprocamente y me ayudarás a extender las cadenas para atar todos los corazones a mi amor”.

 Después estaba pensando para mí:  “Qué pocas cosas se saben de Jesús, mientras que ha hecho tanto, ¿por qué han hablado tan poco de todo lo que mi Jesús hizo y sufrió?  Y regresando de nuevo ha agregado:

 “Hija mía, todos son avaros Conmigo, aun los buenos, cuánta avaricia tienen Conmigo, cuántas restricciones, cuántas cosas no manifiestan de lo que les digo y comprenden de Mí, y tú, ¿cuántas veces no eres avara Conmigo? 

Cuantas veces no escribes lo que te digo o no lo manifiestas, es un acto de avaricia que haces Conmigo, porque cada conocimiento de más que se tiene de Mí, es una gloria y un amor de más que recibo de las criaturas.  Por tanto sé atenta, y sé más liberal Conmigo, y Yo seré más liberal contigo”. Vol. 13 Octubre 29 de 1921

 

 

De las 6 a las 7 de la mañana

DECIMA CUARTA HORA

Jesús de nuevo ante Caifás, quien confirma la sentencia de muerte y lo envía a Pilatos

 

Jesús ante Caifas: cada pena y cada bien es un Día luminoso que se forma. 

 

Después he regresado en mí misma, y era la hora cuando mi amado Jesús salía de la prisión y era llevado de nuevo ante Caifás,  yo he tratado de acompañarlo en este misterio, y Jesús me ha dicho:

 “Hija mía, cuando fui presentado ante Caifás era pleno día, y era tanto el amor que Yo tenía hacia las criaturas, que salía en este último día ante el pontífice todo deformado, llagado, para recibir la condena de muerte; pero cuantas penas debía costarme esta condena, y Yo estas penas las convertía en días eternos, con los cuales circundaba a cada una de las criaturas, a fin de que alejándole las tinieblas, cada una encontrara la luz necesaria para salvarse y ponía a su disposición mi condena de muerte para que encontraran en ella su vida.  Así que cada pena y cada bien que Yo hacía, era un día de más que daba a la criatura; y no sólo Yo, sino también el bien que hacen las criaturas es siempre día que forman, así como el mal es noche.  Sucede como cuando una persona tiene una luz y se encuentran cerca de ella diez, veinte personas, a pesar de que la luz no es de todas, sino de una sola, las otras gozan de la luz, pueden trabajar, leer, y mientras ellas se aprovechan de la luz, no hacen ningún daño a la persona que la posee.  Así sucede con el bien obrar, no sólo es día para ella, sino que puede hacer el día a quién sabe cuántas otras; el bien es siempre comunicativo y mi amor no sólo me incitaba a Mí, sino que daba la gracia a las criaturas que me aman de formar tantos días en provecho de sus hermanos, por cuantas obras buenas van haciendo”. Vol. 13 del 21 de Sep. 1921

 

 

De las 7 a las 8 de la mañana

DECIMAQUINTA HORA

Jesús ante Pilatos. Pilatos lo envía a Herodes.

 

 

Jesús burlado por Herodes: las criaturas le renuevan esas penas.

La Humanidad de Jesús, con sus actos hechos en su Voluntad, preparó en Ella el puesto para nuestros actos.

 Estaba haciendo la hora de la Pasión cuando mi dulce Jesús se encontraba en el palacio de Herodes vestido de loco, recibiendo burlas, y mi siempre amable Jesús, haciéndose ver me ha dicho:

 “Hija mía, no solamente en aquel momento fui vestido de loco, escarnecido y recibí burlas, sino que las criaturas continúan dándome estas penas, más bien estoy bajo continuas burlas y por toda clase de personas.  Si una persona se confiesa y no mantiene sus propósitos de no ofenderme, es una burla que me hace; si un sacerdote confiesa, predica, administra Sacramentos, y su vida no corresponde a las palabras que dice y a la dignidad de los Sacramentos que administra, tantas burlas me hace por cuantas palabras dice, por cuantos Sacramentos administra; y mientras Yo en los Sacramentos les doy la vida nueva, ellos me dan escarnios, burlas, y al profanarlos me preparan la vestidura para vestirme de loco; si los superiores ordenan a sus inferiores sacrificios, oración, virtud, desinterés, y ellos llevan una vida cómoda, viciosa, interesada, son tantas burlas que me hacen; si las cabezas civiles y eclesiásticas quieren la observancia de las leyes, y ellos son los primeros transgresores, son burlas que me hacen.  ¡Oh, cuántas burlas me hacen!  Son tantas que estoy cansado de ellas, especialmente cuando bajo apariencia de bien ponen el veneno del mal, ¡oh! cómo hacen de Mí un juego, como si Yo fuera su juguete y su pasatiempo, pero mi justicia tarde o temprano se burlará de ellos castigándolos severamente.  Tú reza y repárame estas burlas que tanto me duelen, y que son la causa por la que no puedo hacer conocer quién soy Yo”.  Vol. 13 de 16 de Sep. de 1921.  

 

 

De las 7 a las 8 de la mañana

DECIMAQUINTA HORA

Jesús ante Pilatos. Pilatos lo envía a Herodes

 

 Jesús, declarado loco, reparó con esta humillación la locura del pecado. 

 

Después he seguido las horas de la Pasión, y seguía a mi dulce Jesús en el momento en que fue vestido y tratado como loco; mi mente se perdía en este misterio, y Jesús me ha dicho:

 “Hija mía, el paso más humillante de mi Pasión fue propiamente éste, el ser vestido y tratado como loco, llegué a ser el juguete de los judíos, su harapo; humillación más grande no podría tener mi infinita sabiduría; no obstante era necesario que Yo, Hijo de Dios, sufriera esta pena. 

El hombre pecando se vuelve loco; locura más grande no puede darse, y de rey cual es, se convierte en esclavo y juguete de vilísimas pasiones que lo tiranizan, y más que a un loco lo encadenan a su antojo, arrojándolo en el fango y cubriéndolo con las cosas más sucias.

  ¡Oh! qué gran locura es el pecado, en este estado el hombre jamás podía ser admitido ante la Majestad Suprema, por eso quise sufrir esta pena tan humillante, para conseguirle al hombre que saliera de este estado de locura, ofreciéndome Yo a mi Padre Celestial para sufrir las penas que merecía su locura. 

Cada pena que sufrí en mi Pasión no era otra cosa que el eco de las penas que merecían las criaturas; este eco retumbaba en Mí y me sometía a penas, a desprecios, a burlas y a todos los tormentos”. Vol. 14 Abril 1º de 1922

 

 

Jesús, acusado por los Judíos ante Pilato.  Dónde está y cuál es su Reino.

 

 Estaba acompañando a mi penante Jesús en las horas de su amarguísima Pasión, especialmente cuando fue presentado y acusado por los judíos ante Pilatos, y Pilatos, no contento con las simples acusaciones que le hacían, volvía a los interrogatorios para encontrar, o causa suficiente para condenarlo o para liberarlo.  Y Jesús, hablándome en mi interior me ha dicho:

 

 "Hija mía, todo en mi Vida es misterio profundo y enseñanzas sublimes, en las cuales el hombre debe mirarse como en un espejo para imitarme. 

Tú debes saber que era tanta la soberbia de los judíos, especialmente por la fingida santidad que profesaban, por la que eran tenidos por hombres rectos y concienzudos, que creían que sólo con presentarme ellos y decir que me habían encontrado culpable y reo de muerte, Pilatos debía creerles y sin interrogarlos debía condenarme, mucho más porque estaban tratando con un juez gentil que no tenía ni conocimiento de Dios ni conciencia.

  Pero Dios dispuso diversamente para confundirlos y para enseñar a los superiores que por mucho que parezcan buenas y santas las personas que acusan a un pobre reo, no les crean fácilmente, sino que las interroguen cuidadosamente para ver si están en la verdad, o bien, ver si bajo aquel vestido de bondad hay algunos celos, rencores, o es para obtener de los superiores, haciéndose camino en sus corazones, algún puesto o dignidad que ambicionan.

  El escrutinio hace conocer a las personas, las confunde y se muestra que no se tiene confianza en ellas, y al no verse apreciadas se quitan el pensamiento de ambicionar puestos o de acusar a otros.  Cuánto mal hacen aquellos superiores cuando a ojos cerrados, fiándose de una fingida bondad, no de una virtud probada, los ponen en un puesto, o dan oídos a quien acusa a otro de alguna falta.  Cuánto no quedaron humillados los judíos al no ser creídos fácilmente por Pilatos y al sufrir tantos interrogatorios, y si cedió en condenarme no fue porque les creyera, sino forzado y para no perder su puesto; esto los confundió, de modo que quedó como marca sobre su frente una extrema confusión y una humillación profunda, mucho más que descubrían más rectitud y más conciencia en un juez gentil que en ellos. 

Cuán necesario y justo es el escrutinio, arroja luz, produce calma en los verdaderos buenos y confusión en los malos.  Y cuando queriendo examinarme Pilatos me preguntó: 

‘¿Tú eres rey?  Y ¿dónde está tu reino?’  Yo quise dar otra sublime lección con decir:  ‘Yo soy rey’.  Y quería decir:  ‘¿Pero sabes tú cuál es mi reino?  Mi reino son mis dolores, mi sangre, mis virtudes; éste es el verdadero reino, que no fuera de Mí, sino dentro de Mí poseo, lo que se posee por afuera no es verdadero reino ni seguro dominio, porque lo que no está dentro del hombre le puede ser quitado, usurpado y será obligado a dejarlo; en cambio lo que está dentro nadie se lo podrá quitar, el dominio será eterno dentro de él.  Las características de mi reino son mis llagas, las espinas, la cruz, donde no hago como los demás reyes, que hacen vivir a sus pueblos fuera de ellos, en la inseguridad y tal vez en ayunas; Yo no, Yo llamo a mis pueblos a habitar en las estancias de mis llagas, fortificados y defendidos por mis dolores, quitada su sed por mi sangre, alimentados por mi carne, y sólo esto es el verdadero reinar, todos los demás reinos son reinos de esclavitud, de peligros y de muerte; en mi reino está la verdadera vida. 

Cuántas enseñanzas sublimes, cuántos misterios profundos en mis palabras, cada alma debería decirse a sí misma en las penas y dolores, en las humillaciones y abandonos de todos, al practicar las verdaderas virtudes: 

‘Este es mi reino, no sujeto a perecer, nadie me lo puede quitar ni tocar, es más, mi reino es eterno y divino, semejante al de mi dulce Jesús, mis dolores y penas me lo certifican y me vuelven el reino más fortificado y aguerrido, tanto, que ninguno podrá hacerme guerra en vista de mi gran fortaleza’.  Este es reino de paz, que deberían ambicionar todos mis hijos". Vol. 15 Julio 5 de 1923.

 

 

de las 8 a las 9 de la mañana

DECIMASEXTA HORA

Jesús vuelve ante Pilatos y es pospuesto a Barrabás.

 

 

 La Divina Voluntad era todo para el hombre, que con Ella no necesitaba de nada. Jesús, antes de ser flagelado, quiso ser despojado, para dar de nuevo a la criatura sus vestiduras regias.

 Estaba acompañando a mi Jesús en el misterio de la flagelación, compadeciéndolo cuando se vio tan confundido en medio de los enemigos, despojado de sus vestidos, bajo una tempestad de golpes, y mi amable Jesús saliendo de mi interior en el estado en el que se encontraba cuando fue flagelado me ha dicho:

 “Hija mía, ¿quieres saber la causa por la que fui desnudado cuando fui flagelado?  En cada misterio de mi Pasión primero me ocupaba de consolidar la rotura entre la voluntad humana y la Divina, y después de las ofensas que esta rotura produjo. 

Cuando el hombre en el edén rompió los vínculos de la unión entre la Voluntad Suprema y la suya, se despojó de las vestiduras reales de mi Voluntad y se vistió con los miserables harapos de la suya, débil, inconstante, impotente para hacer algo de bien. 

Mi Voluntad le era un dulce encanto que lo tenía absorbido en una luz purísima que no le hacía conocer otra cosa que a su Dios, del cual había salido, quien no le daba otra cosa que felicidad sin medida, y estaba tan absorbido por lo mucho que le daba su Dios, que no se daba ningún pensamiento de sí mismo. 

¡Oh! cómo era feliz el hombre y cómo la Divinidad se deleitaba en darle tantas partículas de su Ser por cuanto la criatura puede recibir, para hacerlo semejante a Él. 

Ahora, en cuanto rompió la unión de nuestra Voluntad con la suya, perdió la vestidura real, perdió el encanto, la luz, la felicidad; se miró a sí mismo sin la luz de mi Voluntad y viéndose sin el encanto que lo tenía absorto, se conoció, tuvo vergüenza, tuvo miedo de Dios, tanto que su misma naturaleza sintió sus tristes efectos, sintió el frío y la desnudez y sintió la viva necesidad de cubrirse; y así como nuestra Voluntad lo tenía en el puerto de felicidades inmensas, así la suya lo puso en el puerto de las miserias. 

Nuestra Voluntad era todo para el hombre, y en Ella encontraba todo, era justo que habiendo salido de Nosotros y viviendo como un tierno hijo nuestro en nuestro Querer, viviera de lo nuestro, y este Querer debiera sustituirse a todo lo que él necesitaba; por lo tanto, como quiso vivir de su querer, tuvo necesidad de todo, porque el querer humano no tiene el poder de sustituirse a todas las necesidades, ni tiene en sí la fuente del bien, por eso fue obligado a procurarse con cansancio las cosas necesarias a la vida.  ¿Ves entonces qué significa no estar unido con mi Voluntad?  ¡Oh! si todos la conocieran, sólo tendrían un solo suspiro: 

‘Que mi Querer venga a reinar sobre la tierra’.  Así que si Adán no se hubiera sustraído de la Voluntad Divina, aun su naturaleza no habría tenido necesidad de vestidos, no habría sentido la vergüenza de su desnudez, ni habría estado sujeto a sufrir el frío, el calor, el hambre, la debilidad, pero estas cosas naturales eran casi nada, eran más bien símbolos del gran bien que había perdido su alma.

 Por eso hija mía, antes de ser atado a la columna para ser flagelado, quise ser desnudado para sufrir y reparar la desnudez del hombre cuando se desnudó del vestido real de mi Voluntad. 

Sentí en Mí tal confusión y pena al verme así desnudo en medio de los enemigos que se burlaban de Mí, que lloré por la desnudez del hombre y ofrecí a mi Celestial Padre mi desnudez, para hacer que el hombre fuera revestido de nuevo con el vestido real de mi Voluntad, y como pago, para que esto no me fuera negado, ofrecí mi sangre, mis carnes arrancadas a pedazos, me hice desnudar no sólo de los vestidos, sino también de mi piel para poder pagar el precio y satisfacer el delito de esta desnudez del hombre; derramé tanta sangre en este misterio, que en ningún otro derramé tanta, que bastaba para cubrir al hombre como con un segundo vestido, y vestido de sangre para cubrirlo de nuevo, y así calentarlo y lavarlo para disponerlo a recibir la vestidura real de mi Voluntad”.

 Yo al oír esto, sorprendida he dicho:  “Mi amado Jesús, ¿cómo puede ser posible que el hombre con sustraerse de tu Voluntad tuvo necesidad de vestirse, tuvo vergüenza, miedo?  Sin embargo Tú hiciste siempre la Voluntad del Padre Celestial, eras una sola cosa con Él; tu Mamá no conoció jamás su querer, sin embargo tuvisteis necesidad de vestidos, de alimento y sentisteis el frío y el calor”.

( Y Jesús ha agregado:  “Sin embargo hija mía es precisamente así.  Si el hombre sintió vergüenza de su desnudez y quedó sujeto a tantas miserias naturales, fue precisamente porque perdió el dulce encanto de mi Voluntad, y si bien el mal lo hizo el alma, no el cuerpo, pero indirectamente fue como cómplice de la mala voluntad del hombre, la naturaleza quedó como profanada por el mal querer del hombre, por lo tanto la una y el otro debían sentir la pena del mal hecho. 

Respecto a Mí, es verdad que hice siempre la Voluntad Suprema, pero Yo no vine a encontrar al hombre inocente, al hombre antes de que pecara, sino que vine a encontrar al hombre pecador y con todas sus miserias, y debí fraternizarme con él, tomar sobre de Mí todos sus males y sujetarme a las necesidades de la vida, como si fuera uno de ellos; pero en Mí había este prodigio, que si lo quería de nada tenía necesidad, ni de vestidos, ni de alimento, ni de nada. 

Pero no quise servirme de él por amor al hombre, quise sacrificarme en todo, aun en las cosas más inocentes creadas por Mí mismo, para atestiguarle mi ardiente amor, es más, esto servía para impetrar de mi Divino Padre que, por consideración mía y de mi voluntad toda sacrificada a Él, restituyera al hombre la noble vestidura real de nuestra Voluntad”.Vol. 16 Enero 14 de 1926.

 

 

De las 10 a las 11 de la mañana

DECIMAOCTAVA HORA

Jesús abraza la Cruz

 

Al abrazar la Cruz, Jesús quiso dotar a las almas para que puedan celebrar el desposorio con El; pero si el alma no acepta las pequeñas cruces, que son la prenda, el desposorio no se lleva a cabo. 

 

 

 Esta mañana se hacía ver mi adorable Jesús abrazando la cruz, y yo pensaba en mi interior cuáles habían sido sus pensamientos al recibirla”.

 Y Él me ha dicho: “Hija mía, cuando recibí la cruz la abracé como a mi más amado tesoro, porque en la cruz dote a las almas y las desposé Conmigo.

Ahora, mirando la cruz, su largura y anchura, Yo me alegré porque veía en ella las dotes suficientes para todas mis esposas, y ninguna podía temer el no poder desposarse Conmigo, teniendo Yo en mis propias manos, en la cruz, el precio de su dote, pero con esta sola condición, que si el alma acepta los pequeños donativos que Yo le envío, los cuales son las cruces, como prenda de que me acepta por Esposo, el desposorio es formado y le hago la donación de la dote. Pero si no acepta los donativos, esto es, no resignándose a mi Voluntad, queda todo anulado, y a pesar de que Yo quiero dotarla no puedo, porque para formar un esponsalicio se necesita siempre la voluntad de ambas partes, y el alma no aceptando los donativos, significa que no quiere aceptar el esponsalicio”.Vol. 7 Julio 27 1906

 

ALGUNAS MEDITACIONES SOBRE LA PASIÓN DE JESÚS

 

 Efectos de meditar siempre en la Pasión. 


Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en la Pasión de Nuestro Señor, y mientras esto hacía ha venido y me ha dicho:

“Hija mía, me es tan querido quien siempre va pensando en mi Pasión, la siente y me compadece, que me siento como retribuido por todo lo que sufrí en el curso de mi Pasión. El alma, rumiándola siempre, llega a formar un alimento continuo, en el que hay variados condimentos y sabores, que producen diversos efectos.

Entonces, si durante mi Pasión me dieron cadenas y cuerdas para atarme, el alma me desata y me da la libertad; aquellos me despreciaron, me escupieron y me deshonraron, ella me aprecia, me limpia de esas escupitinas y me honra; aquellos me desnudaron y me flagelaron, ella me cura y me viste; aquellos me coronaron de espinas tratándome como rey de burla, me amargaron la boca con hiel y me crucificaron, el alma, rumiando todas mis penas, me corona de gloria y me honra como su Rey, me llena la boca de dulzura dándome el alimento más exquisito, como es el recuerdo de mis mismas obras, me desclava de la Cruz me hace resucitar en su corazón.

Y por cada vez que todo esto hace, Yo por recompensa le doy una nueva vida de Gracia; de manera que ella es mi alimento y Yo me hago su alimento continuo.

 Así que la cosa que más me agrada es que el alma piense, rumie continuamente y siempre en mi Pasión”.Vol. 7 Noviembre 9, 1906

 


Todo lo que Jesús hizo y sufrió está en continuo acto de darse al hombre

 


Estaba pensando en la Pasión de mi dulce Jesús, entonces Él, al venir me ha dicho:

“Hija mía, cada vez que el alma piensa en mi Pasión, recuerda lo que he sufrido o me compadece, en ella se renueva la aplicación de mis penas, surge mi sangre para inundarla y mis llagas se ponen en camino para sanarla si está llagada, o para embellecerla si está sana, y todos mis méritos para enriquecerla.

El negocio que hace es sorprendente, es como si pusiera en el banco todo lo que hice y sufrí, y de ello obtiene el doble, porque todo lo que hice y sufrí está en continuo acto de darse al hombre, así como el sol está en continuo acto de dar luz y calor a la tierra; mi obrar no está sujeto a agotarse, solamente con que el alma lo quiera, y por cuantas veces lo quiera, recibe el fruto de mi Vida, así que si se recuerda veinte, cien, mil veces de mi Pasión, tantas veces de más gozará los efectos de Ella, pero qué pocos son los que de Ella hacen tesoro.

Con todo el bien de mi Pasión se ven almas débiles, ciegas, sordas, mudas, cojas, cadáveres vivientes que dan repugnancia, porque mi Pasión ha sido puesta en el olvido. Mis penas, mis llagas, mi sangre, son fuerza que quita las debilidades, luz que da vista a los ciegos, lengua que desata las lenguas y abre el oído, es medio que endereza a los cojos, vida que resucita los cadáveres. Todos los remedios necesarios a la humanidad están en mi Vida y en mi Pasión, pero la criatura desprecia la medicina y no pone atención a los remedios, por eso se ve que con toda mi Redención, el hombre perece en su estado como afectado por una enfermedad incurable. Pero lo que más me duele es ver a personas religiosas que se fatigan para hacer adquisición de doctrinas, de especulaciones, de historias, pero de mi Pasión, nada, así que mi Pasión muchas veces está desterrada de las iglesias, de la boca de los sacerdotes, así que su hablar es sin luz y las gentes se quedan más en ayunas que antes.”

Después de esto me he encontrado de frente a un sol, cuyos rayos llovían todos sobre mí, me penetraban dentro, me sentía investida de modo que me sentía en poder del sol, su luz vibrante no me impedía mirarlo, y cada vez que lo veía sentía una alegría y una felicidad mayor; entonces, de dentro de aquel sol ha salido mi dulce Jesús y me ha dicho:

“Amada hija de mi Querer, como sol te inunda mi Querer, tú no eres otra cosa que la presa, el entretenimiento, el contento de mi Querer, y conforme te sumerges en Él, así mi Querer, como rayos solares derrama en ti los perfumes de mi Santidad, de mi Potencia, Sabiduría, Bondad, etc., y como mi Querer es eterno, por cuanto más tratas de estar en Él, y hacer de Él más que vida propia, vienes a absorber en ti mi inmutabilidad e impasibilidad.

La eternidad como círculo gira en torno a ti para hacer que tomes parte en todo y que nada se te escape, y esto para hacer que mi Voluntad en ti quede honrada y plenamente glorificada.

A la primera hija de mi Querer quiero que nada le falte, que no le falte ningún distintivo que me pertenece, y que la haga distinguirse por todo el Cielo como el primer inicio de la santidad del vivir en mi Querer.

Por eso sé atenta, de mi Querer no salgas jamás, a fin de que recibas todos lo perfumes de mi Divinidad, y haciendo salir todo lo tuyo, confirme todo lo que es mío, y mi Voluntad quede como centro de vida en ti.” Vol. 13 Oct. 21 1921

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