NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Imagen de Mariu
 
NOVENA A LA INMACULADA.
 
 
En esta novena tratamos de meditar cada día, en el Divino Querer, uniéndonos a todas las personas de todas las generaciones pasadas, presentes y futuras, y a todo el cielo, para dar a Nuestra Madre el amor que todas las criaturas debían darle por todo su sacrificio, su amor y su entrega a Dios por nosotros, y especialmente honrándola en este extraordinario privilegio de su Inmaculada Concepción. 
 
 
Oración diaria
Ofrecimiento de la voluntad humana a la Reina del Cielo. 

Mamá dulcísima, heme aquí postrada a los pies de tu trono; soy tu pequeña hija (o) que quiere darte todo su amor filial y como hija (o) tuya (o) quiero entrelazar todas las florecillas, las jaculatorias, las promesas que hice de no hacer nunca mi voluntad, y formando con ellas una corona, quiero ponerla en tu regazo como testimonio de amor y de agradecimiento a ti, que eres mi Mamá.
 
Pero esto no me basta; quiero que la tomes entre tus manos como señal de que aceptas mi don y al toque de tus dedos maternos me la conviertas en tantos soles al menos por cuantas veces he tratado de hacer la Voluntad Divina en cada uno de mis pequeños actos. Ah, sí, Madre Reina, tu hija (o) quiere darte homenajes de luz y de soles fulgidísimos; sé que tienes muchos de estos soles, pero no son los soles de tu hija (o), en cambio yo quiero darte los míos para decirte que te amo y para comprometerte a amarme.

Mamá Santa, Tú me sonríes y con toda bondad aceptas mi don, y yo te agradezco de corazón. Pero quiero decirte muchas cosas, quiero encerrar en tu Corazón materno como el lugar de mi refugio, mis penas, mis temores, mis debilidades y todo mi ser, y quiero consagrarte mi voluntad.
 
¡Ah, sí, Mamá mía, acéptala! Haz de ella un triunfo de la gracia y un campo en donde la Divina Voluntad extienda su Reino.
 
Esta voluntad mía, consagrada a ti, nos hará inseparables y nos tendrá en continuas relaciones; las puertas del Cielo no se cerrarán para mí, porque habiéndote consagrado mi voluntad, a cambio tú me darás la Tuya, así que, o la Mamá vendrá a estar con su hija en la tierra, o la hija (o) irá a vivir con su Mamá en el Cielo. ¡Oh, qué feliz seré!

Escucha, Mamá queridísima, para hacer más solemne la consagración que te hago de mi voluntad, llamo a la Trinidad Sacrosanta, a todos los ángeles, a todos los santos y ante todos declaro, y con juramento, hacer una solemne consagración de mi voluntad a mi Mamá Celestial.

Y ahora, Soberana Reina, como cumplimiento de esta consagración, te pido tu santa bendición para mí y para todos.
 
Tu bendición sea el celestial rocío que descienda sobre los pecadores y los convierta, sobre los afligidos y los consuele, sobre el mundo entero y lo trasforme al bien, sobre los sacerdotes y los nutra de Voluntad Divina, sobre las almas del purgatorio y apague en ellas el fuego que las quema.
 
Tu bendición materna sea prenda de salvación para todas las almas. Amén.
 

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

 
 
PRIMER DÍA
 
Honrar a Maria con nueve actos de amor.
Hagamos estos actos en el Querer Divino para poder poner sobre la Augusta cabeza de nuestra Reina un sol esplendidísimo con toda la plenitud de gracia, de luz y todo el bien que contiene la Divina Voluntad:
*En el primer acto daremos a María todo el Amor del Padre.
 
*En el segundo, el Amor del Hijo.
 
*En el tercero, el Amor del Espíritu Santo.
 
*En el cuarto, el Amor mismo de su Corazón de Madre.
 
*En el quinto, el amor de los Ángeles.
 
*En el sexto, el amor de los Santos.
 
*En el séptimo, el amor de todas las criaturas presentes.
 
*En el octavo, el amor de todas las criaturas que vendrán .
 
*En el noveno, el amor de todo el Purgatorio .
 
JACULATORIA:
OH TRINIDAD SACROSANTA, ENVIAD UN FLUJO DE VUESTRO AMOR A MI CORAZÓN  A FIN DE QUE SE INFLAME TODO DE AMOR, PARA FORMAR CON VUESTRO MISMO AMOR UN SOL ESPLENDIDÍSIMO SOBRE LA AUGUSTA CABEZA DE NUESTRA REINA. 
 

DIA SEGUNDO.

Dios, al crear el mundo, prodigó tantas bellezas que dejó por doquier la marca de su potencia , y esto lo hizo primero, para preparar una dulce morada a la Humanidad de Jesús que debía descender a la tierra, y luego, para la Virgen, la criatura más pura, la más santa, la más bella después de  Jesús. Nosotros, entremos en el Querer Divino, hagamos nuestro todo este amor esparcido por Dios en la creación, en el Sol, en la luna, en las estrellas, en las flores..., y démoslo  a la Virgen, a fin de que reciba no un amor natural, sino como si las Tres Divinas Personas la amaran en la naturaleza.

Jaculatoria:
DIOS MÍO , INFUNDE EN MI CORAZÓN TODO EL AMOR ESPARCIDO EN LO CREADO, PARA QUE YENDO A LA VIRGEN LE PUEDA DAR TODO EL AMOR Y LA GLORIA QUE PUSISTE EN LA CREACIÓN .

 
 
 
DIA TERCERO.

En cuanto María fue concebida, ofreció sus primeras adoraciones.
En la concepción de María concurrieron las Tres Divinas Personas:

* El Padre la inundó con un mar de Sabiduría 

* El Hijo, con un mar de Santidad.

* El Espíritu Santo, con un mar de Amor.

De la unión de estos tres mares salió María, la mas PERFECTA entre todas las criaturas, y apenas concebida hizo su primer acto de adoración .
Junto con la dulce Mamá hagamos un giro en la Voluntad de Dios: tomemos las adoraciones de todas las criaturas animadas e inanimadas y en el vuelo de cada pensamiento, de cada mirada, de cada palabra,de cada rayo de sol, en el brillar de las estrellas y en el murmullo de las aguas, demos al Padre un acto continuo y completo de adoración .

Jaculatoria:
MAMÁ MÍA, POR ESE PRIMER ACTO DE ADORACIÓN  QUE LE OFRECISTE A DIOS, HAZ QUE MI MENTE, MI CORAZÓN, LAS AFECTOS, LOS DESEOS Y TODO MI SER, DE AHORA EN ADELANTE, NO SEAN MÁS QUE UN CONTINUO ACTO DE ADORACIÓN .



DIA CUARTO.

Después del acto de adoración, la Virgen, viéndose enriquecida con todos los dones de la Trinidad Sacrosanta, la cual hacía competencia para llenarla de gracias, confundida se postró ante la Majestad Suprema y se ofreció  a sí misma en acto de sacrificio, no reservándose nada para sí, ni un pensamiento, ni una mirada, ni una palabra, ni un afecto, ni un latido.
Después miró el mundo y viendo la ruina de tantas  almas, se ofreció toda sí misma por la salvación de estas almas.
Y nosotros, desde la mañana, junto con la Mamá hagamos un giro en la Divina Voluntad ofreciendo nuestros pensamientos, las miradas, las palabras, etc., todos en espíritu de sacrificio y por la salvación de las almas.

Jaculatoria:

MAMÁ MÍA, VENGO A TUS PIES, ME ARROJO EN TUS BRAZOS Y TÚ DERRAMA EN MI CORAZÓN  TODO TU AMOR, DE MANERA DE INFUNDIRME AMOR AL SACRIFICIO DE LA MENTE, DEL CORAZÓN, DE LA VOLUNTAD Y DE TODO MI SER.
 
 
 
DIA QUINTO

Después del acto de SACRIFICIO, la Virgen dirigió una mirada al mundo y viendo el número  ilimitado de las almas que se perdían y todo el mal cometido desde el primer hombre Adán hasta la última criatura, y teniendo ante Ella todas las generaciones pasadas, presentes y futuras, hizo su primer acto más COMPLETO  porque abrazaba a todos y a cada pensamiento, mirada, palabra paso y afecto de todas las criaturas.
Nosotros, junto con la Mamá, fundidos siempre en el Divino Querer, haremos nuestros actos de REPARACIÓN  por todas las criaturas por cada pensamiento, por cada palabra, etc.

Jaculatoria:
MAMÁ MÍA, TOMA MI CORAZÓN EN TUS MANOS, ESTRÉCHALO FUERTE, FUERTE, DE MODO DE INFUNDIR EN MÍ EL VERDADERO ESPÍRITU DE REPARACIÓN .




DIA  SEXTO .

Al ver las tantas ofensas que se cometen, la Virgen se sintió oprimir el Corazón por el dolor y desde entonces empezó su ORACIÓN CONTINUA, ININTERRUMPIDA a favor de todos.
Nosotros, unámonos a la Mamá para hacer junto con Ella lo que hacia Ella, y así vincular de nuevo el Cielo y la tierra que la culpa habían desunido.

Jaculatoria:

MAMÁ MÍA, ESTRÉCHAME A TU CORAZÓN MATERNO Y CON TUS LATIDOS INFUNDE EN MI CORAZÓN EL ESPÍRITU DE VERDADERA ORACIÓN PARA IMPETRAR DE DIOS QUE SU VOLUNTAD REINE EN TODOS LOS CORAZONES .





DIA SÉPTIMO  .


La Virgen, la más GRANDE  entre los Santos, desde el primer instante de su Concepción no se dejó escapar ni un pensamiento, ni una mirada, ni una palabra, ni un suspiro, que no hiciera en la Divina Voluntad; Ella todo lo hizo en la Divina Voluntad.

Nosotros, hoy unamos nuestro pensamiento al divino, nuestra mirada, nuestra palabra, nuestras acciones a las divinas, y así formaremos otros rayos de sol para hacer resplandecer sobre la Augusta Cabeza de nuestra Reina.

Jaculatoria:

MAMÁ MÍA, ME UNO A TI Y HAZ QUE TODO MI SER VIVA SIEMPRE EN LA VOLUNTAD DIVINA.



DÍA OCTAVO.

Para llenar el vacío que ante la Majestad Suprema ha producido la falta de AGRADECIMIENTO de parte de las criaturas por habernos dado una Madre tan grande preservándola de la culpa de origen, nosotros haremos nueve actos de agradecimiento  en el Supremo Querer a nombre de todas las criaturas, desde Adán hasta la última que existirá sobre la tierra.
Luego, nueve a actos de agradecimiento a la Virgen por habernos aceptado como hijos, aunque ingratos a tanto favor.


Jaculatoria:

MAMÁ MÍA, TÚ QUE ERES LA PLENITUD DE LA GRACIA, GUÁRDALA EN MI CORAZÓN A FIN DÉ QUE PUEDA AGRADECER A DIOS POR HABERTE PRESERVADO DE LA CULPA ORIGINAL.




DÍA NOVENO .

Honrar la primeras lágrimas que la Santísima Virgen derramó ante la Divinidad.
Entonces Dios, al ver en Ella la pequeñez que lloraba, Ella, pequeña y Grande, pequeña y Fuerte, pequeña y Luminosa, pero que de Ella todo depende, conmovido y enternecido fue cuando se decidió a hacer descender a su Hijo a la tierra.


Nosotros hoy haremos un giro en la Divina Voluntad y por nueve veces recogeremos todas las lágrimas humanas que se han derramado, se derraman y se derramará en la tierra hasta el fin del mundo y las llevaremos todas al regazo de la Mamá, a fin de que Ella las lleve ante la Majestad Suprema y las cambie todas en lágrimas de conversión y de amor.


Jaculatoria:


MAMÁ MÍA, TUS LÁGRIMAS DESCIENDAN A MI CORAZÓN PARA QUE SE ENTERNEZCA Y SI ES MALO SE CONVIERTA, SI BUENO, SE SANTIFIQUE, Y TAMBIÉN DESCIENDAN EN LOS CORAZONES DE LAS CRIATURAS PARA QUE TODAS SE CONVIERTAN.




DÍA DE  LA FIESTA 8 DE DICIEMBRE .


Hoy, por nueve veces honremos a María con agradecer a la Divina Voluntad por habérnosla dado como nuestra Reina, como nuestra Madre y como INTERCESORA.   
Luego  recemos nueve Glorias a los nueve Coros  se los Ángeles pidiéndoles que se unan con nosotros para dar a María toda la Gloria creciente que la Divinidad contiene, y sumergiendo a todos los Ángeles y a todos los Santos en este Divino Querer demos a María toda la Gloria que le conviene y que le es debida.


Jaculatoria:

MAMÁ MÍA, REINA DE TODOS, REINA Y TOMA EL DOMINIO DE TODOS Y HAZ QUE TODOS TE RECONOZCAN TAL CUAL ERES TÚ.

 
 
 
 

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