Jesús no enseña jamás cosas difícil ¡AUDIO!

Imagen de Mariu
Para vivir en el Querer Divino es necesario quererlo y hacer los primeros pasos.  
La Divina Voluntad posee la virtud generativa, y donde reina genera sin detenerse jamás.
Inseparabilidad de las obras de Nuestro Señor de quien vive en su Querer. 
 
Mi pobre mente está bajo una multitud de pensamientos concernientes al Querer Divino, me parecen tantos mensajeros que traen tantas noticias de este Querer tan Santo.  
Yo me sentía sorprendida, y mi dulce Jesús regresando a su pequeña hija, todo bondad me ha dicho: “Hija mía buena, para entrar en mi Voluntad el modo es simplísimo, porque tu Jesús no enseña jamás cosas difíciles, mi Amor me hace adaptarme mucho a la capacidad humana, a fin de que la criatura sin dificultad pueda hacer lo que Yo le enseño y quiero.  
 
Ahora, tú debes saber que para entrar en mi Fiat, la primera cosa indispensable es querer, suspirar con toda firmeza el querer vivir en Él.  La segunda cosa es hacer el primer paso; hecho el primero, mi Divina Voluntad la circunda de luz y de tales atractivos, que la criatura pierde el deseo de hacer su voluntad, porque apenas ha dado un paso y se siente dominadora, la noche de las pasiones, de las debilidades, de las miserias, se ha cambiado en día, en Fuerza divina, por lo tanto siente la extrema necesidad de hacer el segundo paso, el cual llama al tercer paso, luego al cuarto, al quinto, etc.  
 
Estos pasos son pasos de luz, la cual embellece a la criatura, la santifica, la felicita, le señala el camino y le participa la semejanza de su Creador, pero tanto, que no sólo siente la extrema necesidad de vivir en mi Querer, sino que se lo siente como vida propia, de la cual no puede desunirse.  ¿Ves entonces cómo es fácil?  Pero es necesario quererlo como lo quiere mi paterna Bondad.  Yo rodeo a aquella voluntad de Gracia, de Amor, de Bondad, y como también Yo lo quiero, pongo de lo mío, y si es necesario, mi misma Vida para darle todas las ayudas, los medios, y también como Vida suya para hacerla vivir en mi Querer Divino, Yo no escatimo nada cuando se trata de hacer vivir a la criatura en mi Querer. Ahora hija mía, es tanto nuestro Amor, que fijamos diversos grados de santidad y diversos modos de santidad y de belleza para adornar al alma en nuestra Divina Voluntad.  
 
De ellas haremos una distinta de la otra, distintas en la belleza, en la santidad, en el amor, todas bellas, pero distintas entre ellas.  Algunas quedarán en el océano de la luz y gozarán los bienes que posee mi Querer, otras quedarán bajo la acción de mi luz obrante, y éstas serán las más bellas, usaremos todo nuestro arte creador y nuestro acto obrante.  
 
Encontrando a la criatura en nuestro Querer podremos hacer lo que queremos, se prestará a recibir nuestra Potencia creadora y nos deleitaremos en crear bellezas nuevas, santidades jamás vistas, amor que jamás hemos dado a la criatura porque faltaba en ella la Vida, la Luz, la Fuerza de nuestro Querer para poderlo recibir, sentiremos en ella el eco nuestro, la Fuerza generativa que siempre genera Amor, Gloria, repetición continua de nuestros actos y de nuestra misma Vida.  La Vida de nuestro Fiat es propiamente  este  Generar,  y donde Él reina genera continuamente sin terminar jamás:  Genera en Nosotros y conserva la Vida, la Virtud generativa de la Trinidad Sacrosanta; genera en la criatura donde reina, y genera imágenes nuestras, amor, santidad.  
 
Es por eso que tenemos aún mucho que hacer en la obra de la Creación, tenemos que reproducir nuestros actos, nuestras obras, que servirán como el más bello adorno de nuestra patria celestial.” Después de esto, mi mente se perdía en el mar del Fiat, el cual todo me hacía presente y todo me parecía que fuese mío, como todo es de Dios.  Y mi amado Jesús, como sofocado en sus llamas de amor ha agregado: “Hija mía bendita, quien vive en mi Voluntad ha sido siempre inseparable de su Creador, desde la eternidad estaba ya con Nosotros, a esta criatura nuestro Querer Divino nos la llevaba en brazos a nuestro seno y nos la hacía amar, cortejar y gozarla, y desde entonces sentíamos su amor palpitante en Nosotros, y nos llamaba al trabajo de nuestras manos creadoras para hacer de ella una de las más bellas imágenes nuestras.  ¡Oh, cómo gozábamos al encontrar en nuestra Voluntad a la criatura en la cual podíamos desenvolver nuestra obra creadora!  Ahora, tú debes saber que estas almas que viven o vivirán en mi Fiat, siendo inseparables de Nosotros, cuando Yo, Verbo Eterno, en el exceso de mi Amor descendía del Cielo a la tierra, ellas descendían junto conmigo, y con la Celestial Reina  a la cabeza formaban mi pueblo, mi ejército fiel, mi morada real viviente en la cual Yo me constituía verdadero Rey de estos hijos de mi Querer Divino; descender del Cielo sin el cortejo de mi pueblo, sin reino donde pudiese dominar con mis leyes de amor, no lo habría hecho jamás.  
 
Para Nosotros todos los siglos son como un solo punto, en el cual todo es nuestro, todo encontramos como en acto, por eso Yo descendía del Cielo como dominador y Rey de mis hijos, me veía cortejado y amado como sabemos amar Nosotros mismos, y fue tanto mi Amor que los hice quedar concebidos junto conmigo, estar sin ellos me era imposible, no encontrar a mis hijos que me amasen no lo habría podido tolerar, por eso hicieron vida junto conmigo en el seno de mi Mamá Soberana, nacieron junto conmigo, lloraban junto conmigo, lo que hacía Yo hacían ellos:  
 
Si caminaba, si obraba, si rezaba, si sufría, ellos lo hacían junto conmigo, y puedo decir que aun sobre la cruz estaban conmigo para morir y para resucitar a la nueva vida que Yo vine a traer a las generaciones humanas.  Por eso el reino de nuestra Voluntad está ya establecido, sabemos su número, sabemos quienes son, sabemos su nombre, ya nuestra Voluntad  nos los hace sentir palpitantes, ardientes de amor, ¡oh, cómo los amamos y suspiramos por que llegue el tiempo de hacerlos salir a la luz del día en nuestra misma Voluntad sobre la tierra!  
 
Así que los hijos de mi Querer tendrán en su poder mi Concepción, mi Nacimiento, mis pasos, mis penas, mis lágrimas; y cuantas veces quieran quedar concebidos, renacidos, tantas veces lo podrán hacer; sentirán mis pasos, mis penas en las de ellos, porque en mi Voluntad, mi Vida, mi Nacimiento se repiten, se renuevan a cada instante y por eso los pueden tomar para ellos y los pueden dar a los demás.  Haré lo que ellos quieran, sabiendo que ellos no harán jamás lo que Yo no quiero.
 
 Estos nuestros hijos renacidos, crecidos, formados, alimentados por nuestro Querer, serán la verdadera gloria de nuestra Creación, coronarán nuestra obra creadora y pondrán el sello de su amor en cada cosa creada para Aquél que todo ha hecho por ellos, y que tanto los ha amado.”Volumen 36   Mayo 6, 1938