EL ACTO ÚNICO Y ETERNO DE DIOS.

Imagen de Mariu

“Hija querida mía, todas las cosas que el alma hace en mi Voluntad y junto Conmigo, esto es, oraciones, acciones, pasos, etc., adquieren mis mismas cualidades, la misma vida y el mismo valor. MIRA, TODO LO QUE YO HICE EN LA TIERRA, ORACIONES, SUFRIMIENTOS, OBRAS, ESTÁN TODOS EN ACTO Y ESTARÁN ETERNAMENTE PARA BIEN DE QUIEN LOS QUIERA. Mi obrar difiere del obrar de las criaturas, pues conteniendo en Mí la potencia creadora, hablo y creo, así como un día hablé y creé el sol, y este sol está siempre lleno de luz y calor, y da siempre luz y calor sin disminuir jamás, como si estuviese en acto de recibir de Mí creación continua. Tal fue mi obrar en la tierra, conteniendo en Mí la potencia creadora, así como el sol está en continuo acto de dar luz, así las oraciones que hice, los pasos, las obras, la sangre derramada, están en continuo acto de rezar, de obrar, de caminar, etc., así que mis oraciones continúan, mis pasos están siempre en acto de correr hacia las almas, y así de todo lo demás, de otra manera, ¿qué gran diferencia habría entonces entre mi obrar y el de mis santos? (Septiembre 21, 1913)

 

«En acto»  Esto lo vamos a seguir encontrando a lo largo de todos los dictados de nuestro Jesús. ¿Pero qué quiere decir que sus obras se encuentren en acto?

 

Para entender estas palabras, debemos adentrarnos en los terrenos de la filosofía, aunque de manera muy superficial, pero sin hacerlo difícilmente lograremos comprender lo que Jesús nos está diciendo:

 

Para Aristóteles las cosas del mundo son al mismo tiempo acto y potencia, en acto cuando se nos presentan tal como son en el momento presente; y en potencia, como una posibilidad de ser algo distinto a lo que son ahora, por ejemplo, un niño es un acto tal como es, pero ese niño está en potencia de ser un hombre adulto, algún día lo será en un futuro. Otra manera de estar en acto, es por ejemplo si nos encontramos sentados, podemos decir que nos encontramos en “acto” de estar en reposo, pero en nosotros tenemos la posibilidad de estar caminando, ya que en nuestro “ser” se encuentran todas las facultades para hacerlo, sin embargo este acto lo tenemos en “potencia”, porque no se está manifestando en el momento presente; de esta manera nos estamos presentando en el momento actual en reposo, y el caminar representa una posibilidad de presentarnos en forma distinta de la actual.

 

Cualquiera de las dos formas, representa un movimiento, un cambio del “ser”, lo cual puede ser un cambio de realidad, sin posibilidad de revertirlo: “de niño a hombre”. En el segundo ejemplo se trata de alternar entre diferentes posibilidades de manifestación del “ser”, poner en uso una función o potencia que se tenía oculta, y ésta puede dividirse a su vez en dos ramas: Activa y pasiva. En la activa no se requiere de una causa externa que active el cambio, como por ejemplo el alternar del reposo al caminar, donde es la propia voluntad la que lo lleva a cabo. La pasiva requiere de un agente exterior que motive el cambio o movimiento, como podría ser, por ejemplo: El llegar a poseer la ciencia; nuestra inteligencia se encuentra en potencia pasiva con referencia a ella, pero le es necesario recibir la actividad de dicho conocimiento, agente exterior que será la causa eficiente del cambio.

 

Sin embargo, activa o pasiva, ninguna potencia, como potencia, puede, por sí misma, pasar al acto, pues no es concebible que sea acto y potencia al mismo tiempo, así que se requiere la intervención del acto.

 

Como vemos, sea cual sea la manera de pasar de potencia al acto, equivale a requerir de un acto externo para modificarse, lo cual resulta inconcebible el aplicarlo a Dios. Además, sería un perfeccionarse, en el primer ejemplo, o un alternar sus acciones, lo cual dejaría vacíos en su obrar, aunque fuera por instantes, pero vacíos al fin y al cabo, lo que también resultaría absurdo.

 

Dios solo es Acto puro: eternamente todo lo que Él es, es enteramente e infinitamente realizado.

Para adentrarnos más y profundizar un poco, sería conveniente leer las cinco vías  de demostración de la existencia de Dios de Santo Tomás de Aquino.

 

Pero volvamos a Luisa, donde Jesús, hablando de la Inmaculada Concepción de su mamá le dice:

 

“…Tú debes saber que mi Divinidad es un acto solo, todos los actos suyos se concentran en uno solo, esto significa ser Dios, el portento más grande de nuestra Esencia Divina, no estar sujeta a sucesión de actos, y si a la criatura le parece que ahora hacemos una cosa, y ahora otra, es más bien que hacemos conocer lo que hay en aquel acto solo, porque la criatura, incapaz de conocerlo todo de un solo golpe, se lo hacemos conocer poco a poco. Ahora, todo lo que Yo, Verbo Eterno debía hacer en mi asumida Humanidad, formaba un solo acto con aquel acto único que contiene mi Divinidad, así que antes de que esta noble Criatura fuese concebida, ya existía todo lo que debía hacer en la tierra el Verbo Eterno, por lo tanto, en el acto en que esta Virgen fue concebida, se alinearon en torno a su Concepción todos mis méritos, mis penas, mi sangre, todo lo que contenía la Vida de un Hombre Dios, y quedó concebida en los interminables abismos de mis méritos, de mi sangre divina, en el mar inmenso de mis penas”. (Diciembre 8, 1923)

 

"Hija mía, un acto solamente se puede llamar perfecto cuando encierra en sí todos los actos juntos, y sólo mi Voluntad encierra este acto perfecto, que mientras hace un acto solo, salen de este acto solo todos los actos posibles e imaginables que existen en el Cielo y en la tierra.  Este acto solo de mi Querer es símbolo de una fuente, que mientras que la fuente es una, de ella brotan mares, ríos, fuego, luz, cielo, estrellas, flores, montes y tierra; de esta sola fuente sale todo.  Ahora, Adán en el estado de inocencia y la Alteza de la Soberana Reina, poseyendo mi Voluntad, si amaban, en el amor encerraban la adoración, la gloria, la alabanza, la bendición, la oración; en el más pequeño de sus actos nada faltaba, corría la multiplicidad de las cualidades del acto solo de mi Supremo Querer, que haciéndoles abrazar todo en un acto daban a su Creador lo que le convenía, así que si amaban adoraban, y si adoraban amaban; los actos aislados que no abrazan todos los actos juntos no se pueden llamar perfectos, son actos mezquinos, que llevan mucho de voluntad humana.  He aquí por qué sólo en el Fiat el alma puede encontrar la perfección verdadera en sus actos y ofrecer un acto divino a su Creador."  (Diciembre 6, 1926)

 

Así que Dios es un solo acto, en eso radica su grandeza. No tiene necesidad de nada externo para moverse, ya que TODO ÉL SE ENCUENTRA EN “ACTO CONTINUO”, no existe “potencia en Él.

Ahora, todo lo que Jesús hizo se encuentra inmerso en dicho acto único, está siempre en acto de darse a la criatura, por lo que debemos concluir que ésta, que se encuentra en acto de manifestar su “ser” humano, sin Dios, tiene la “potencia” de recibir la acción del acto divino, y adquirir el movimiento o transformación de su “ser”, pasando a adquirir las características de la causa eficiente (Dios), y lo único que se requiere para lograrlo es que la propia naturaleza se preste a recibirlo.

 

¿Confuso? Así parece, pero es la más grande realidad, difícilmente imaginada por el hombre, pero pensada, amada, querida por Dios, y recordemos que en Él no existe “potencia” de cambiar, por lo que todo está realizado, sólo resta aceptarlo.

 

¿Qué sucede con la criatura si lo acepta? La siguiente lectura nos dará un bosquejo de ello:

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, sentía a mi dulce Jesús moverse en mi interior, en acto de extenderse en mí, como si me pusiera en agonía; yo oía su estertor de agonizante y me sentía también yo agonizar junto con Él.  Después de haber sufrido un poco junto con Jesús me ha dicho:

 

(2) “Hija mía, el pensar en mi Pasión, el compadecerme en mis penas me es muy grato, siento que no estoy solo en mis penas, sino que tengo junto Conmigo la compañía de la criatura, por causa de la cual Yo sufro y a la que amo tanto, y teniéndola junto Conmigo el sufrir se me hace más dulce.  ¡Cómo es duro el aislamiento en el sufrir!  Cuando me veo solo no tengo a quién confiar mis penas, ni a quién dar el fruto que mis penas contienen, y por eso quedo como ahogado de penas y de amor, y por eso mi amor no pudiendo más, vengo a ti para sufrir en ti y tú sufres junto Conmigo las penas de mi Pasión en acto, para repetir lo que Yo hice y sufrí en mi Humanidad.  El repetir mi Pasión en acto en la criatura difiere de quien sólo piensa y compadece mis penas; lo primero es un acto de mi Vida que se pone en lugar mío para repetir mis penas, y Yo siento darme de nuevo los efectos, el valor de un Vida Divina; en cambio el pensar en mis penas y el compadecerme, es sólo la compañía que siento de la criatura. ¿Pero sabes tú en quién puedo repetir mis penas en acto de mi Pasión?  En quien está como centro de vida mi Voluntad.  Sólo mi Voluntad es un acto solo, que no tiene sucesión de actos; este acto único está como fijado en un punto que jamás se cambia, este punto es la eternidad, y mientras es un acto solo, es acto primero, acto interminable, sin embargo su circunferencia es tan inmensa que nada le puede escapar, abraza todo y a todos con un solo abrazo, partiendo todo de aquel acto primero como un solo acto; así que la Creación, la Redención y Santificación es un acto único para la Divinidad, y solamente porque es un acto solo tiene la potencia de hacer suyos todos los actos como si fueran uno solo.  AHORA, QUIEN VIVE EN MI VOLUNTAD POSEE ESTE ACTO ÚNICO, Y NO ES MARAVILLA EL QUE TOME PARTE EN LAS PENAS DE MI PASIÓN COMO EN ACTO; EN ESTE ACTO ÚNICO ENCUENTRA COMO EN ACTO A SU CREADOR QUE CREA LA CREACIÓN, Y ELLA, FORMANDO UN ACTO SOLO CON SU DIOS, CREA JUNTO CON ÉL, CORRIENDO COMO UN SOLO ACTO EN TODAS LAS COSAS CREADAS, Y FORMA LA GLORIA DE LA CREACIÓN A SU CREADOR; SU AMOR BRILLA SOBRE TODAS LAS COSAS CREADAS, GOZA Y TOMA PLACER DE ELLAS, LAS AMA COMO COSAS SUYAS Y DE SU DIOS.  EN AQUEL ACTO SOLO ELLA TIENE UNA NOTA QUE HACE ECO A TODO EL OBRAR DIVINO, Y DICE EN SU ÉNFASIS DE AMOR:  ‘LO QUE ES TUYO ES MÍO, Y LO QUE ES MÍO ES TUYO; SEAN DADOS GLORIA, HONOR Y AMOR A MI CREADOR’.  EN ESTE ACTO SOLO ENCUENTRA EN ACTO LA REDENCIÓN, LA HACE TODA SUYA, SUFRE MIS PENAS COMO SI FUERAN SUYAS, CORRE EN TODO LO QUE YO HICE, EN MIS ORACIONES, EN MIS OBRAS, EN MIS PALABRAS, EN TODO TIENE UNA NOTA DE REPARACIÓN, DE COMPADECIMIENTO, DE AMOR Y DE SUSTITUCIÓN A MI VIDA’.  EN ESTE ACTO SOLO ENCUENTRA TODO, TODO LO HACE SUYO Y POR DOQUIER PONE SU CORRESPONDENCIA DE AMOR, POR ESO EL VIVIR EN MI VOLUNTAD ES EL PRODIGIO DE LOS PRODIGIOS, ES EL ENCANTO DE DIOS Y DE TODO EL CIELO, PORQUE VEN CORRER LA PEQUEÑEZ DE LA CRIATURA EN TODAS LAS COSAS DE SU CREADOR, Y COMO RAYO SOLAR UNIDO A ESTE ACTO SOLO SE DIFUNDE POR DOQUIER Y EN TODOS.  POR ESO TE RECOMIENDO QUE JAMÁS, AUN A COSTA DE TU VIDA, SALGAS DE ESTE ACTO SOLO DE MI VOLUNTAD, A FIN DE QUE REPITA EN TI COMO EN ACTO, LA CREACIÓN, REDENCIÓN Y SANTIFICACIÓN.

 

(3) Mira, también la naturaleza contiene la semejanza de este acto solo:  En la atmósfera el sol tiene un acto único, desde que fue creado por Dios hace siempre un acto solo, su luz, su calor están tan fundidos juntos que se vuelven inseparables el uno del otro, y está siempre en acto, desde lo alto, de mandar luz y calor, y mientras desde lo alto no sabe hacer otra cosa que un solo acto, la circunferencia de su luz que desciende a lo bajo es tan grande, que abraza toda la tierra, y con su abrazo produce innumerables efectos, se constituye vida y gloria de todas las cosas creadas.  En virtud de este acto único tiene virtud de encerrar en sí cada planta, y suministra:  a quién el desarrollo, a quién la maduración de los frutos, a quién la dulzura, a quién el perfume; se puede decir que toda la tierra mendiga del sol la vida, y cada planta, aun el más pequeño hilo de hierba implora del sol su crecimiento y cada fruto que deben producir, pero el sol no cambia jamás acción, se gloría de hacer siempre un acto solo.

 

(4) También la naturaleza humana contiene la semejanza de un acto solo, y ésta lo contiene el latido del corazón. Comienza la vida humana con el latido; éste hace siempre un acto único, no sabe hacer otra cosa que latir, pero la virtud de este latido, los efectos, son innumerables sobre la vida humana: Conforme late y a cada latido hace circular la sangre en los miembros, hasta en las partes extremas, y conforme late da la fuerza a los pies para caminar, a las manos para obrar, a la boca para hablar, a la mente para pensar; suministra el calor y la fuerza a toda la persona, todo depende del latido, tan es verdad, que si el latido es un poco débil se pierde la energía, las ganas de obrar; la inteligencia se disminuye, se llena de dolores y llega un malestar general; y si cesa el latido cesa la vida. La potencia de un acto solo continuamente repetido es grande, mucho más el acto único de un Dios Eterno, que tiene virtud de hacer todo con un solo acto.  Por eso ni el pasado ni el futuro existen en este acto, y quien vive en mi Voluntad se encuentra ya en este acto único, y así como el corazón hace siempre un latido en la naturaleza humana, que se constituye vida de ella, así mi Voluntad en el fondo del alma late continuamente, pero con un latido único, y a medida que late le da la belleza, la santidad, la fortaleza, el amor, la bondad, la sabiduría.  Este latido encierra Cielo y tierra, es como circulación de sangre, como circunferencia de luz se encuentra en los puntos más altos y en las partes más extremas. Donde este acto único, este latido del alma tiene pleno vigor y reina completamente, es un prodigio continuado, es el prodigio que sólo un Dios sabe hacer y por eso se descubren en el alma nuevos cielos, nuevos abismos de gracias, verdades sorprendentes.  Pero si se le pregunta, ¿de dónde tanto bien? Respondería unida con el sol, junto con el latido humano y con el acto solo del Dios eterno:  Hago una sola cosa, hago siempre la Voluntad de Dios y vivo en Ella, este es todo mi secreto y toda mi fortuna”. (18-9

 

Notas de: Salvador Thomassiny Frias Sección 28

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