Debemos reconocernos solamente en Dios

Imagen de Mariu
Debemos reconocernos solamente en Dios.
En el Volumen 11 hay un capítulo de fecha noviembre 2 de 1912 que meditamos hoy, en el Grupo de encuentro con los escritos de Luisa, veré si puedo desmenuzarlo como lo hicimos, para compartir los frutos que nos dejó.
11-41 Noviembre 2, 1912
Debemos reconocernos solamente en Dios.
Continuando mi aflicción decía entre mí: “No me reconozco más, dulce vida mía, ¿dónde estás? ¿Qué cosa debería hacer para reencontrarte? Faltando Tú, amor mío, no encuentro la belleza que me embellece, la fortaleza que me fortifica, la vida que me vivifica, me falta todo, todo es muerte para mí, y la misma vida sin Ti es más desgarradora que cualquier muerte, ¡ah, es siempre morir!
Ven Jesús, no puedo más. ¡Oh luz suprema, ven, no me hagas esperar más! Me haces sentir los toques de tus manos, y mientras hago por asirte me huyes; me haces ver tu sombra, y mientras hago por mirar dentro de la sombra la majestad, la belleza de mi Sol Jesús, pierdo sombra y Sol. ¡Ah, piedad, mi corazón está atormentado, está desgarrado en pedazos, no puedo vivir más! ¡Ah, si pudiera morir al menos!” Mientras esto decía, en cuanto ha venido mi siempre amable Jesús me ha dicho:
En primer lugar vimos que estos sentimientos de Luisa para nosotros no alcanzan la dimensión verdadera, ya que ella tenía un trato tan cercano con Jesús, que al no tenerlo nosotros, solo podemos tratar de comprender esta situación por la ella que está pasando.
“Hija mía, estoy aquí dentro de ti, si quieres reconocerte ven en Mí, y dentro de Mí ven a reconocerte;
Primera tarea, no solo penetrar en nuestro interior, sino que una vez dentro, entrar dentro de Jesús para verme a mi.
si vienes en Mí a reconocerte te pondrás en el orden, porque en Mí encontrarás tu imagen hecha por Mí y semejante a Mí,
Una ves completada la primera tarea, ponerse en el orden, (aquí pensamos en ese orden primero de la Creación tal como fuimos hechos desde el principio) nuestra fe aquí juega un papel muy importante para vernos en imagen y semejanza a nuestro Creador.
encontrarás todo lo que se necesita para conservar y embellecer esta imagen,
¿que es lo que hace falta además de vernos semejantes? El mismo se lo dice a Luisa, para conservar y embellecer esta imagen, vemos que no solo quiere vernos a su imagen y semejanza sino que además quiere que trabajemos en embellecerla. Aquí cabe pensar los medios que tenemos para hacerlo como la Redención.
y viniendo a reconocerte en Mí, reconocerás también al prójimo en Mí,
Que gran verdad, veo a mi prójimo como yo me veo.
y viendo cómo te amo a ti y cómo amo al prójimo, te elevarás al grado del verdadero amor divino,
Con este ejercicio nos propone, ver como nos ama, este elevarse hasta alcanzar el grado del verdadero amor divino, solo se va alcanzando de acuerdo al conocimiento que tenemos de nuestro Padre,
y todo, dentro y fuera de ti, las cosas tomarán el verdadero orden, que es el orden divino.
Nueva pregunta, ¿que es el verdadero orden divino? es tan importante que cada quien responda de acuerdo a los conocimientos que ha ido adquiriendo con la lectura del Libro de Cielo.
En cambio si te quieres reconocer dentro de ti, en primer lugar no te reconocerás en verdad, pues te faltará la luz divina;
Aquí viene la respuesta, a tantas veces en que nos sentimos perdidos y por más que tratamos de entendernos, solo nos perdemos más en el laberinto de nuestra nada.
en segundo lugar, todas las cosas las encontrarás en desorden y reñirán entre ellas; la miseria, la debilidad, las tinieblas, las pasiones y todo lo demás, será el desorden que encontrarás dentro y fuera de ti,
Vemos la gran diferencia de lo que nos propone en el ORDEN DIVINO al entrar a las profundidades de El mismo, y del DESORDEN que alcanzamos solos en nuestra voluntad humana.
que no sólo te harán la guerra a ti, sino también entre ellas para ver cuál te hace más mal, e imagínate tú misma en que orden te pondrán al prójimo.
Como es densa la tiniebla de nuestra propia voluntad, y que esperar al acercarnos al prójimo con ella.
Y no sólo quiero que debas reconocerte en Mí, sino que si quieres recordarte de ti debes venir a hacerlo en Mí,
Ejercicio que nos ayudará a alcanzar el proyecto y deseo de vivir en la Divina Voluntad
de otra manera si quieres recordarte de ti sin Mí, harás más mal que bien”.
Lecciones como esta son las perlas escondidas, que al encontrarlas nos van dando un camino claro para crecer a la medida de nuestras posibilidades y con la ayuda siempre de la gracias Divina, que no nos faltará si la sabemos pedir, según Dios vea nuestras intenciones.